La nueva crisis bancaria

Existen bancos en Colombia que están gestando una crisis sin precedentes. La falta de información de los usuarios y el precario desarrollo normativo alrededor de la materia generan la tormenta perfecta.

Por: Santiago Rojas Montoya estudiante de noveno semestre de Derecho y miembro del Consejo Editorial, s.rojas113@uniandes.edu.co. Luisa Alejandra Diaz Arias estudiante de octavo semestre de medicina, la.diaz2418@uniandes.edu.co.

En el 2008 se desató la peor crisis financiera de la historia reciente, causada principalmente por decenas de Bancos y Fondos de inversión de Wall Street que convencieron a cientos de miles de inversionistas para que adquirieran sofisticados activos de bajo riesgo que resultaron ser un engaño. En Colombia también estamos atravesando una crisis bancaria letal, pero que, a diferencia de la de Wall Street, condena a muerte cada año a más de 1200 personas debido a una regulación jurídica permisiva y obtusa de la que pocas personas se dan cuenta. Los responsables son bancos, pero no en el sentido tradicional, sino bancos privados de Células Madre que venden sofisticados “seguros biológicos” (que en realidad son mentira) a los padres de recién nacidos. Estos “seguros” prometen garantizar la curación de enfermedades que puedan llegar a contraer sus hijos en el transcurso de sus vidas y que puedan ser tratables con este tipo de células. Para ello estos bancos cobran exorbitantes sumas de dinero para extraer células madre del cordón umbilical del recién nacido y posteriormente almacenarlas, con el propósito de ser usadas exclusivamente por el donante o sus familiares en el tratamiento de ciertas enfermedades. Pero, la verdad es que estas células, en estas condiciones, no sirven para lo que prometen.

¿Significa esto que las células madre del cordón umbilical no tienen mayor utilidad? Claro que no. Las células madre son un tipo de célula cuyas características las hacen increíbles, pues cuentan con la capacidad de transformarse en otros tipos de células, tejidos u órganos. La importancia de las células madre del cordón umbilical radica en que representan la cura definitiva para cánceres como leucemias y linfomas u otras causadas por defectos en el ADN de las células del paciente. Lo anterior implica que para lograr la erradicación total de la enfermedad se requiere un reemplazo completo de las células que la originaron. Con este fin, se deben trasplantar células madre que no contengan el mismo defecto genético para así reemplazar las células enfermas por células sanas y garantizar una cura definitiva.

El problema es que estos bancos están efectuando una Gran Mentira, prometiéndole a sus clientes la cura de enfermedades genéticas con el trasplante de sus propias células. Sin embargo, éstas no pueden ser usadas para sanarlos porque como son células madre que provienen del mismo individuo, tendrán el mismo ADN de las células defectuosas que pretenden sanar, por lo que lo único que harán es volver a desencadenar la enfermedad. Además, estos bancos cobran enormes sumas de dinero anualmente para almacenar las células desde el nacimiento del individuo hasta el día que éste las necesite, para descubrir que no le sirven. Lo que es aún peor es que el problema trasciende más allá de aquellos que pueden pagar por este servicio. También impacta a todas las personas que padecen leucemia, linfoma u otras enfermedades que desesperadamente requieren de un donante compatible para la realización de un trasplante. Todo esto ocurre mientras millones de células reposan encarceladas en los laboratorios de estos bancos, esperando a pacientes que nunca podrán curar.

La frustración es aún mayor cuando nos damos cuenta de que esta problemática ya ha sido identificada y denunciada en varios países del mundo. Por ejemplo, el Grupo Europeo de Ética en Ciencia y nuevas tecnologías, ha declarado que: “La legitimidad de los bancos privados de sangre de cordón umbilical para su uso autólogo [es decir, un trasplante con células madre propias del paciente enfermo] tiene que ser cuestionada, ya que venden un servicio que no tiene actualmente ninguna utilidad real”. No obstante, los bancos privados de células madre en nuestro país siguen funcionando y hasta son ofrecidos en los consultorios ginecológicos y otros establecimientos. Mientras tanto poco o nada se incentiva la donación de células madre de cordón umbilical a bancos de carácter público.

Entonces, ¿cómo puede ser que en Colombia existan estas entidades que ofrecen de forma tan descarada servicios inocuos como estos? Sin duda la causa directa del engaño es la conducta reprochable de los bancos, pero únicamente es posible gracias a una normatividad permisiva que mantiene desregulada una actividad tan importante. Las normas que aplicarían tácitamente a los Bancos Privados de células madre de cordón umbilical son las aplicables a los trasplantes, es decir la Ley 73 de 1988, que regula tanto la donación como el trasplante de órganos, y la Ley 9 de 1979, que establece medidas sanitarias necesarias, desarrolladas por el Decreto 2439 de 2004, en las cuales están completamente ausentes normas que se refieran a los bancos de este tipo.

Resulta aún más sorprendente que tanto en las Resoluciones 5108 y 2640 de 2005 del INVIMA, como las Circulares del Instituto Nacional de Salud, se excluyan deliberadamente, o ni siquiera se incluyan normas que logren controlar los servicios que estos bancos ofrecen, dejando desprotegidos a los usuarios. Es verdaderamente preocupante que ninguna autoridad haya enfrentado esta problemática, considerando que organizaciones como el Comité de Ministros del Consejo de Europa, y en particular las comisiones de ética de Francia, Grecia, Italia, Chipre e Irlanda, se han opuesto a estos Bancos desde hace 8 años.

Se preguntarán, ¿qué hace diferente los bancos públicos a los bancos privados? Como ya dijimos anteriormente, el trasplante de células madre requiere un estudio de compatibilidad entre las células del receptor y las células del donante. Lo deseado es hallar una persona que tenga células lo más parecidas posible a las del receptor. Pero encontrar estas similitudes es realmente complejo y, por ello, aumentar la cantidad de potenciales donantes incrementa la posibilidad de encontrar a un donante compatible. Lo ideal es la implementación de un banco público donde se garantice la mayor reserva y disponibilidad de células madre de cordón umbilical para todo aquel que las requiera.

Nos encontramos en una encrucijada en la que nos enfrentamos a una crisis o a un futuro luminoso. Por un lado, enfrentamos el engaño masivo y sistemático de ciertas entidades, cuyos efectos son percibidos por sus clientes y por miles de víctimas mortales cada año en nuestro país. Una crisis además hecha posible por nuestro ordenamiento jurídico, que va en contra de su mandato constitucional de proteger a los ciudadanos en su “vida, honra y bienes”. Por el otro camino, se nos presenta la posibilidad de un extraordinario futuro si usamos las células madre con el propósito de salvar muchas vidas. En consecuencia, estamos seguros de que está en nuestras manos, como constituyentes primarios y ciudadanos activos, escoger el camino que sea mejor para todos: exigir justicia frente a los que nos engañan y promover una mejor sociedad para todos.

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