El no tan Santa Fe

Por: Tomás Uprimny Añez. Estudiante de segundo semestre de Derecho y miembro del Consejo Editorial. t.uprimny@uniandes.edu.co

“Seguro se lo buscó”, “¿Cómo va a ser violación si era una puta?” Estas frases totalmente desafortunadas fueron la reacción de algunos colombianos a la noticia sobre la posible violación de una trabajadora sexual por parte de seis- sí, seis- jugadores del club Independiente Santa Fe. Y no parece verdad. Y lo es.

En una fiesta oficial del equipo en un hotel capitalino, a principios del 2017, uno de los jugadores del Santa Fe contrató a una trabajadora sexual, quien, después de mantener relaciones con el futbolista, recibió otra oferta de otro jugador. Hasta aquí nada ha pasado, sin embargo, mientras el segundo encuentro sexual ocurría, a la habitación entraron otros seis jugadores con ganas de participar en “la fiesta sexual”, como la calificó El Espectador. La mujer dijo no, un rotundo no. Y un no, de quien quiera que provenga, es siempre un no, y lo que venga después se convierte en acceso carnal violento. A los jugadores no les importó y la violaron. El testimonio provoca piel de gallina: “Me cogían fácil, como un muñeco, me volteaban de todas las formas (…) y cada uno lo hizo conmigo. Yo no quería, pero no me dejaban ir.”

Estas acciones de los jugadores involucrados no son simplemente vergonzosas sino también delictivas. ¿Por qué venimos a enterarnos de esta denuncia casi seis meses después de interpuesta? La respuesta es igualmente deshonrosa: todo indica que hubo un acuerdo económico para silenciar la denuncia. Los jugadores, quienes se creen superiores al resto de los colombianos, piensan que pueden violar a una mujer y salir impunes. Pero Santa Fe, al mejor estilo de Poncio Pilatos, se lavó las manos declarando que “las acciones de las personas son individuales y la responsabilidad de hechos por fuera de la ley es personal.” Acto seguido, y de manera casi macabra, reafirma que la institución seguirá concentrada en conseguir títulos. ¿Es acaso más importante el éxito deportivo que el esclarecimiento de una posible violación?

A los directivos les parece que una violación en una celebración oficial del equipo es algo personal de los jugadores. Pero un club de fútbol debe tener un comportamiento ejemplar, ya que es venerado por millones de personas. Si los jóvenes aspirantes a futbolistas escuchan que por más cruel que sea el delito que cometan, posiblemente saldrán impunes, entonces estos equipos se convertirán en una cuna de delincuentes y no de futbolistas. En marzo pasado, Pékerman convocó a Pablo Armero, quien había golpeado brutalmente a su esposa, y afirmó que lo que pasó entre el futbolista y su esposa era un asunto personal. Pues no, cuando son figuras públicas estos actos no son personales ni familiares. En el caso de Santa Fe debe haber condenas si se prueba la veracidad de los actos y también una sanción ciudadana.

Inquieta igualmente que mucha gente crea que una trabajadora sexual no pueda ser violada. Los colombianos machistas afirman que fue culpa de ella por haber aceptado los dos primeros encuentros, o que seguramente estaba usando ropa provocativa. El rechazo a estas absurdas creencias debe ser rotundo y unánime. Puede que la denuncia sea falsa y que los hechos no hayan ocurrido, pero el club y los futbolistas debieron actuar a la altura de las expectativas. El éxito deportivo no puede estar por encima de la igualdad y el respeto de las personas. Yo, siendo un hincha furibundo de Santa Fe, no volveré al estadio, no me pondré la camiseta y no veré los partidos, por muy importantes que sean, hasta que se esclarezcan los hechos y, de ser necesario, se sancione a los responsables.

A finales de julio salió la noticia que, según la Fiscalía, la violación pudo no haber ocurrido. Ojalá esto último sea corroborado, pero eso no minimiza la vergonzosa reacción de las directivas e hinchas: una trabajadora sexual puede ser violada.

Desafortunadamente, el machismo no es monopolio ni del fútbol ni de Colombia. La apneísta colombiana, Sofía Gómez Uribe, hizo algo fuera de serie: en la misma semana rompió dos veces el récord mundial femenino de peso constante con bialetas. La hazaña de Gómez fue aplaudida por el país entero. Pero unos cuantos días después, algunas personas comenzaron a decirle a la deportista que no se le subieran los humos, que no era para tanto, que no fuera creída, por el solo hecho de haber estado muy activa en Twitter. Aquellas colombianas y colombianos que criticaron a Sofía Gómez son, muy seguramente, los mismos que están pendientes de lo que come James Rodríguez al desayuno. Mientras la deportista pereirana ponía en alto el nombre de Colombia, nosotros nos encargamos de volver a bajarlo con un derroche de insultos machistas.

Otro caso significativo es el de la recién fallecida Maryam Mirzakhani, una ídolo para quienes amamos las matemáticas y anhelamos una sociedad más igualitaria. Esta excelsa matemática ha sido la primera mujer ganadora de la medalla Fields – el Nobel de esta ciencia- desde la creación de este premio en 1936. Mirzhakani nació en Irán, un país extremadamente machista, y realizó una carrera casi inigualable en una disciplina que ha sido históricamente dominada por los hombres. La científica no despertó mucha admiración en su país natal, pues a muchos hombres iraníes les disgustaba que Mirzhakani no usara velo, que no se hubiera casado con un hombre de su misma nacionalidad y que se atreviera a triunfar académicamente. Irán es un país donde, según el Código Civil, el hombre toma las decisiones de la familia, incluso las que tienen que ver directamente con la mujer.

Son mujeres que trascienden el tiempo pues logran llegar a lo más alto de campos donde los hombres han dominado desde que la humanidad existe, Gómez desde el deporte, Mirzhakani desde las matemáticas. Miles de mujeres, en su mayoría anónimas, se levantan cada día para pelear por un futuro mejor y más igualitario, donde ellas tengan su justa representación y donde podamos celebrar las victorias de todas y todos. Son “aquellas mujeres anónimas que cada día trabajan o estudian y demuestran que son tan buenas como el mejor, para que un día otras no tengan que demostrar nada”, dice la periodista Aurora Nacarino Brabo.

Ojalá reaccionemos sobre la contradicción de aplaudirle todo a los hombres mientras las mujeres se quedan sin reflectores. Espero que cambiemos esa pobrísima mentalidad de creer que hay mujeres que “se buscan que las violen” por haberse puesto una falda. Otros hinchas de Santa Fe creyeron que todo lo ocurrido era un ataque al equipo. Nada más equivocado. Pero en medio de todo este machismo, ruidoso como en el caso de Santa Fe y de Gómez y más silencioso como en el de Mirzhakani, hay una luz esperanzadora: en Colombia tenemos una camada de jóvenes, mujeres y hombres, que sueñan y trabajan de buena fe- no como los directivos de Santa Fe- por la igualdad de género. Ellos y ellas son la prueba que al talento, la verraquera, la bondad y la grandeza les es indiferente si se nació con un cromosoma Y o X. Y parece mentira. Y no lo es.

 

Imagen obtenida de: http://www.uniminutoradio.com

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