Arte, memoria y futuro: un lenguaje universal

Por: Matilde Rosa Rincón Lorduy. Estudiante de segundo semestre de Derecho y miembro del Consejo Editorial. mr.rinconl@ uniandes.edu.co

Liz Glynn y Doris Salcedo son artistas que vienen de contextos muy diferentes, pero que han sido atacadas con la misma pregunta: “¿Cómo podemos usar la historia para moldear un nuevo futuro?”. A través de este artículo, una integrante del Consejo Editorial compara la instalación Open House, de Liz Glynn, con Fragmentos, de Doris Salcedo, para invitar a una reflexión sobre el arte como medio para recordar el pasado y, a partir de la memoria, construir un nuevo futuro.

“¿Cómo podemos usar la historia para moldear un nuevo futuro?”: esta es la pregunta que plantea Liz Glynn, artista estadounidense y creadora de la instalación titulada Open House. La misma, que fue finalizada en el 2017, está a cargo de Now + There y del Public Art Fund, organizaciones destinadas a promulgar la democratización del arte a través de la creación de obras en espacios públicos en las ciudades de Boston y Nueva York, respectivamente. Esta instalación está compuesta por veinticuatro piezas de mobiliario de estilo Luis XIV, el cual era característico de los opulentos salones frecuentados por la élite del noreste de los Estados Unidos durante el siglo XIX. Sin embargo, Glynn decidió recrear las extravagantes poltronas, banquillos y sillones en un material “pobre y universal”: el cemento.

Con esto, la artista invita al público a disfrutar de un espacio que, anteriormente, les pertenecía sólo a las cabezas del poder, del privilegio y de la política, para hacer una crítica ante las históricas distinciones de clases en las ciudades donde ha sido expuesta su obra. Además, Glynn hace énfasis en la situación económica actual de su país, donde las desigualdades de ingreso pueden ser comparadas con las que llevaron a Mark Twain a acuñar el término Gilded Age para referirse a la “fina capa de oro” que enmascaraba las profundas injusticas de finales del siglo XIX. Por esta razón, la autora de Open House expresa que, para ella, “la pieza —aunque tiene que ver con el pasado—, tiene la intención de reflexionar sobre el futuro y sobre la clase de ciudad que queremos (…) en el siguiente siglo”. No se trata, entonces, de recrear el pasado, sino de construir un futuro más equitativo e inclusivo, donde todos tengan acceso a lo que les ha sido negado a través de la historia.

Este mensaje de reconocimiento de la diversidad, de construcción de un nuevo futuro a través del arte y de la valorización de la memoria del pasado resuena muy cerca a nuestra realidad. Fragmentos, la nueva obra de la artista colombiana, Doris Salcedo, es un ejemplo claro. La autora se pronunció acerca de la pieza en medio de una visita al lugar de su construcción, el 31 de julio de este año. Salcedo hizo pública su reflexión personal ante la solicitud de construir tres monumentos en cumplimiento de los Acuerdos de Paz, así como su conclusión de que lo que necesitamos es, en cambio, un “contramonumento”: un espacio alejado de una visión triunfalista y unificada del pasado bélico, pues debe ser el ambiente propicio para que, en palabras de Salcedo, “una sociedad fragmentada y heterogénea, como la nuestra, puede tratar de unir sus experiencias y memorias divergentes”.

Por esta razón, en la carrera séptima con sexta de la capital del país se está construyendo un museo de arte contemporáneo y memoria, “(…) cuyo piso o fundamento está literalmente conformado por las armas depuestas por la antigua guerrilla de las FARC”, dijo Salcedo refiriéndose a Fragmentos. Dichas armas fueron fundidas y reconfiguradas por mujeres víctimas de violencia sexual, como un símbolo del cese de la “(…) relación de poder impuesta por las armas”. Así pues, de forma similar a Liz Glynn, Doris Salcedo pone sobre la mesa una reflexión acerca de la importancia de reconocer las problemáticas históricas desde diferentes puntos de vista y de construir un lugar en el que “cualquier persona se encuentra en una posición equitativa, equilibrada y libre desde la cual es posible recordar y no olvidar (…)”; un lugar que nos recuerde que la historia puede ser un instrumento para moldear el futuro.

Finalmente, es importante destacar el papel del arte en la transmisión del mensaje común de Open House y de Fragmentos. Pues, en boca de Doris Salcedo, “[l]a tarea principal del arte es la dar múltiples lecturas a un mismo hecho y es justamente ahí donde la relación memoria-arte se convierte en una herramienta esencial para que podamos construir zonas de contacto o zonas de encuentro, en las que (…) logremos cohabitar (…).

El arte, al igual que el Acuerdo de Paz (…) nos permite pensar una visión de futuro en la que los opuestos conviven y lo incompatible coexiste pacíficamente”.

Referencias

Guzmán Díaz, L. (2018) Así será la obra de arte hechacon las armas entregadas por las Farc. El Tiempo.com

Colprensa (2018) En video: ‘Fragmentos’, la primeraobra hecha con armas de las Farc, fue inaugurada porSantos. ElPaís.com.co

Ambrose, G. (2018) A new public art installationputs the ruins of a Gilded Age ballroom by KenmoreSquare. The Globe.comLiz Glynn. OpenHouse.nowandthere.org

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