Democratización: el nuevo reto de la moda colombiana

Por: María Camila Romero. Estudiante denoveno semestre de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de la Sabana

La industria de la moda en Colombia ha logrado un alto nivel de desarrollo:presencia en mercados internacionales, diseños de vanguardia y ventasmultimillonarias. Sin embargo, un análisis más sociológico indica que la modatiene el potencial de ser el medio de expresión de la realidad cotidiana delconsumidor final. Es inminente un llamado a la democratización de la moda.

Desde hace varios años, en Colombia, se ha hecho un esfuerzo enorme por visibilizar las creaciones de los diseñadores nacionales y abrirles las puertas de los mercados nacionales e internacionales. Es en Colombiamoda, BCapital, Bogotá Fashion Week, Cali ExpoShow, entre otras plataformas, que compradores, diseñadores, periodistas y entidades del Estado se reúnen para ver las tendencias, no solo en diseño, sino en estrategias de negocio que tendrá el sector en los próximos años.

Lastimosamente, en este encuentro hace falta un sujeto esencial: el colombiano de a pie, quien es el usuario final del producto de estas tendencias.

Tristemente, aún existen imaginarios banales respecto de los alcances que tiene la industria de la moda en Colombia. Para muchos, puede resultar sorprendente que, según la revista Dinero, el año pasado (2017) esta industria exportó cerca de US$921 millones (valor que, en su mayoría consiste en exportaciones a Estados Unidos). Es cierto que no es una cifra titánica, pero sí es un resultado positivo de los esfuerzos que realizan organizaciones como Inexmoda, año tras año, para posicionar a los empresarios de este gremio en el mercado internacional.

No es pretencioso decir que la moda colombiana ha empezado a destacarse rápidamente en el panorama internacional. Indudablemente, este sector se ha encargado de sacar la cara por el país: no solamente en aspectos económicos, sino también en la construcción de memoria histórica, solidez de la identidad local y diversidad. Un pequeño ejemplo de ello consiste en el aporte que ha realizado la moda al debate de género que, en Colombia, ha sido —desde hace muchos años— un tema espinoso y controversial. Es así que, en las pasarelas colombianas (como en la colección I am an individual de Carlos Polite), se ha dado una nueva forma a este debate, con altura y carga de academia; estamos migrando hacia nuevas narrativas y nuevos espacios de discusión sin darnos cuenta.

Prueba de lo anterior es Alado Design (diseñador colombiano) quien, en su colección Destierro, demostró que la moda colombiana no solo se ve bien y es atractiva para el consumidor final, sino que se elabora de forma impecable desde el proceso creativo hasta su puesta en escena (en Colombiamoda 2018). A través de Destierro, se contó una problemática de carácter mundial: las migraciones y el desplazamiento forzado. En esta colección, el simbolismo y la estética se conjugaron para hacer de la moda el instrumento idóneo para lograr convertir el destierro en arte.

Otra figura ejemplar es Johanna Ortiz, una de las exportadoras de moda más significativa en Colombia. Con su colección Nativa del Mundo se abrió paso en plataformas digitales como Moda Operandi y Net-a-Porter que, inevitablemente, la llevaron a realizar negocios con grandes superficies del luxury retail como Bergdorf Goodman, Harrods, Saks Fifth Avenue, entre otras. Lo que resulta sorprendente no es solamente haber podido llegar a estas plataformas, sino haber podido cumplir con las exigencias y altos estándares de los clientes de las mismas, con una producción realizada exclusivamente en Colombia.


Más allá, aun contando ya con estas iniciativas y casos de éxito en el país, es imperativo fortalecer iniciativas como la línea de conocimiento que promueve Inexmoda. Esta última hace parte de una estrategia de reinvención que viene en marcha desde el año 2008, en la que se propuso una organización que viera a la moda más allá de la exportación; que fuese pensada para innovar, capacitar y transformar este sector.

En este sentido, es nuestro deber desde la academia darle un enfoque diferente a lo que se entiende hoy como sistema de moda: no es solo ropa y no se trata solo de saberla lucir en las principales ferias del país. Un obstáculo en esta empresa, aunque ha sido positivo para muchas estrategias de marketing y publicidad, es el fenómeno de marketing digital. La publicidad, en ocasiones, suele lastimar al gremio de la moda y la comunicación de moda, de forma que, en vez de acercar al consumidor con un lenguaje incluyente, lo aleja. Esto, mediante fotos perfectas y realidades meticulosamente construidas, que apuntan a generar likes, vistas, engagement y distintas métricas hoy tan famosas en las redes sociales.

La democratización de la moda dejó de plasmarse hace mucho mediante una colaboración de Custo Barcelona con el Grupo Éxito. Es momento de ver más allá: es a través de la innovación y del estudio juicioso de las implicaciones sociales, económicas, ambientales y culturales de la moda, que lograremos su verdadera democratización. Acceder y comprar ropa es solo el primer paso para hacerla nuestra, es necesario entender los mensajes que comunica y el poder de cambio que genera, inclusive en la interpretación que tenemos de nosotros mismos

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