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Edición 52

El pasado 6 de noviembre la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes entregó el Premio Sócrates —máxima distinción otorgada por la institución— al exmagistrado de la Corte Constitucional de Sudáfrica Albert “Albie” Sachs. Este evento estuvo colmado de sorpresas, empezando por la presencia de grandes figuras del Derecho Constitucional y Transicional como Alejandro Linares (presidente de la Corte Constitucional colombiana), Rodrigo Uprimny (investigador en Dejusticia), Yesid Reyes (Exministro de Justicia), Alexandra Sandoval (Magistrada de la JEP) y, por supuesto, nuestra decana Catalina Botero. Además, en el público estaban personajes como el exmagistrado constitucional y exdecano de nuestra Facultad Manuel José Cepeda, junto con profesores y estudiantes de otras facultades de Derecho. Sin embargo, las sillas vacías y la ausencia de los miembros de nuestra Facultad —profesores y, sobre todo, de la comunidad estudiantil— fueron la sorpresa que se llevó el verdadero galardón del evento.

Existen diversas razones por las que puede llegar a “justificarse” la ausencia a un evento de tal magnitud: desinterés en el tema, tener que estudiar para un parcial, una clase importante, un quiz, etc. Lo que es verdaderamente lamentable es que la inasistencia estudiantil fuera el común denominador de los más de veinticinco eventos sobre casi todas las áreas jurídicas que se llevaron a cabo en ocasión de los 50 años de la Facultad de Derecho, y en los que estuvieron presentes personalidades de talla nacional e internacional enriqueciendo la academia a través de conversatorios y debates.

A primera vista parece fácil de explicar, pues es difícil encontrar motivación para asistir a un evento sobre Penal cuando el área de interés es el Laboral. Esta manera de relacionarse con los temas de los eventos es aquello que, en teoría, debería impulsar a unos y otros para asistir, tal vez no a todos, pero ciertamente a uno u otro evento. Lastimosamente, la desidia del estudiante promedio de la Facultad de Derecho se hizo evidente con la inasistencia a un evento cuyo tema principal fue la paz (que es un derecho fundamental y nos incumbe a todos), con una persona de tal importancia a nivel mundial y demás invitados de importancia nacional. Y, como si fuera poco, fue el evento en el que la Facultad a la que pertenecemos entregó su más alta distinción, que de por sí debería ser incentivo suficiente —así fuera por simple curiosidad— para asistir al evento.

Cada día son más los estudiantes uniandinos indignados al escuchar la frase que los tilda de estar “de frente a Monserrate y de espaldas al país”, pero lo verdaderamente indignante es que cada vez que tenemos la oportunidad de desmentir dicho prejuicio, respondemos diciendo “no tengo tiempo”, “eso no me interesa” o el más triste de todos: “qué mamera”. Estudiar en la universidad es muchísimo más que asistir a las clases, leer el material y presentar los trabajos. La universidad es el espacio de discusión intelectual por excelencia donde lo único que no debería ser válido es quedarse en la zona de confort y negarse la oportunidad de navegar entre todas las disciplinas y áreas del conocimiento que conviven en este mismo lugar.

Es momento de empaparnos de cuanta experiencia podamos, de llenar masivamente las conferencias que nuestra Facultad tanto se esmera en organizar. No se trata sencillamente de asistir a aquellas que giran en torno al Derecho y a nuestra disciplina, sino también a las de arte, las de arquitectura, las de ingeniería y literatura, y las de todas las ciencias sociales. Es hora de “huir como un saltimbanqui”, como decía el abogado y mexicano universal Alfonso Reyes Ochoa, “de los peligros de la especialización excesiva”.

La historia nos ha mostrado que los estudiantes son un motor de cambio social cuando se lo proponen. Por ejemplo, en 1968, los estudiantes franceses alzaron su voz contra las injusticias de entonces. Los más realistas pensaban que podían cambiar el mundo; los más soñadores, que el mundo podía ser cambiado. Desde Al Derecho, pensamos que la desigual y violenta Colombia que heredamos y nos tocó vivir puede dejar de ser víctima de su pasado. Queremos seguir aportando nuestro granito de arena en esta quijotada, pero necesitamos de su ayuda. Les prometemos que para la próxima vez, haremos todo lo que esté a nuestro alcance para traerles al mismísimo Hans Kelsen. Por supuesto, ofreceremos pizza, a ver si así no es necesario sacar las sillas vacías del salón de conferencias.

 

Imagen: Página oficial de Facebook de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes, https://www.facebook.com/pg/FacultadDeDerechoUniandes

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