“Así como Cristo multiplicó los penes”

Por: Juliana Rojas Bohórquez. Estudiante de octavo semestre de Derecho y miembro del Consejo Editorial. j.rojasb@uniandes.edu.co y Carolina Montoya Caicedo. Estudiante de noveno semestre de Derecho. c.montoya11@uniandes.edu.co.

—¿Cuál es el perro que no tiene cola?—, dice la pequeña entre el ruido del motor y las llantas rechinando contra el asfalto.

 —El perro caliente—, responde un joven con barba sentado en la última fila. La pequeña, retumbando entre los saltos del bus, se acerca y le entrega un dulce felicitándolo por la respuesta exitosa. Y así durante unos minutos continúan las adivinanzas, entre pequeñas risas y muchos ojos espectadores se olvida por unos segundos la realidad de esas tres personas que se montaron al bus en una hora bastante calmada para la ajetreada Bogotá. Tres mujeres, una madre y sus dos hijas que no alcanzan los 7 años, se suben al Transmilenio con ese acento común que los capitalinos han oído con mucha frecuencia en los últimos meses: “Buenos días, como se pueden dar cuenta no somos de acá, somos venezolanas”.

Muchos de nosotros al oír esta frase solo quedamos fríos y atentos a escuchar la historia que tienen por contar. Casi todas con un inicio común: exiliados de Venezuela.

A lo largo de la historia de Colombia, han sido pocas las migraciones masivas que hemos tenido que resolver y aún más escazas las políticas que han surgido sobre el tema. 819.034[1] personas venezolanas han entrado por la frontera según el Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos (RAMV), institución creada en marzo de 2018 para lograr recolectar el número de emigrantes venezolanos que entran al país diariamente. Esta función está a cargo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, que ha implementado varios puestos a lo largo del país para alcanzar este objetivo. No obstante, las cifras son completamente dispares. Migración Colombia estima que el total se acerca a un millón de personas, mientras que organizaciones como Cejil estiman que el número de migrantes es de 2 millones de venezolanos en Colombia[2]. Sin embargo, ¿está preparado el nuevo Gobierno para combatir esta situación? Más allá de contar con este registro, que si bien es esencial para poder buscar una política fuerte y resolutiva de la crisis migratoria que se vive actualmente, los esfuerzos gubernamentales siguen siendo paños de agua tibia para lo que se está viviendo.

El pasado mes de septiembre, Carlos Holmes Trujillo, el nuevo canciller del presidente Duque, estableció que Colombia se mantendría firme en su decisión de no pedir pasaporte a los venezolanos y de seguir velando por la reubicación de miles de familias. Adicionalmente, regulará la situación de más de 400.000 venezolanos censados, quienes tendrían un Permiso Especial de Permanencia (PEP) con vigencia de dos años, con el cual podrán acceder a oportunidades de trabajo y posiblemente retomar sus situaciones académicas[3]. Todas estas declaraciones a raíz de las últimas medidas que implementaron países como Perú, Chile, Brasil y Ecuador, quienes endurecieron sus políticas migratorias. Situación bastante peligrosa para Colombia, ya que se podrían aumentar el número de inmigrantes del país vecino.

Lo cierto es que la realidad de los venezolanos en Colombia sigue complicándose. Si bien somos uno de los países con menos barreras fronterizas y territoriales para migrar, la realidad es que los últimos años de Santos y los pocos meses del presidente electo, han demostrado que no tenemos un plan de acción claro y preciso. Día a día se acentúa la dolorosa condición de estas personas en las calles, no sólo de la capital, sino de muchas otras regiones de Colombia. Entonces, ¿qué va a hacer el nuevo Gobierno?

En una entrevista para Portafolio el pasado 4 de octubre, el canciller reconoció que por primera vez Colombia es una nación receptora de migrantes, lo cual implica reformar o crear muchas políticas para la situación. Afirmó que en los próximos días, Migración Colombia, junto con el esfuerzo del Ministerio de Relaciones Exteriores, presentará un proyecto de ley que busca integrar todas estas problemáticas. El ministro estableció que es importante “hacerle frente a nuevos fenómenos como la lucha contra la criminalidad transnacional organizada, el enfrentamiento contra la trata de personas y, además de eso, el estímulo a todo aquello que implique posibilidad de fortalecer la capacidad del país”[4].

Entre tanto, la Corte Constitucional recibe diariamente tutelas de ciudadanos venezolanos que buscan la protección o acceso a derechos fundamentales como salud y educación en las que no existían programas ni políticas claras[5]. Los fallos se basan en conceptos constitucionales y órdenes específicas de políticas públicas que cambian las condiciones de esta población constantemente, a modo ensayo y error; lamentablemente, esto no garantiza seguridad jurídica para una población migrante que incrementa de forma constante. Además, las vías de información no han sido unificadas y los organizaciones del Estado buscan informar al inmigrante pero fallan constantemente en el proceso, pues no es clara la política aplicable ni el grado de protección que recae sobre esta población.

Ante esta realidad, surge el interrogante sobre la suficiencia y alcance que tendrá la iniciativa legislativa de una Ley Marco Migratoria. Aunque es un paso gigantesco para el sistema jurídico colombiano, que nunca se había enfrentado a una realidad como esta, no se puede dejar de lado que la situación requiere un esfuerzo mucho mayor. Pese a que no sabemos con certeza el articulado de dicho proyecto, esperemos que no sólo regule temas sancionatorios como lo expresó Holmes Trujillo, sino que trascienda a combatir la situación de estas personas, que se enfrente a preguntas como: ¿Dónde se van a reubicar? ¿Podrán acceder a los servicios públicos básicos? ¿Cómo se van a financiar las iniciativas de políticas públicas? Esperemos que sea un esfuerzo mayor y no se repita el caso de muchas crisis en Colombia que se quedan en leyes y leyes que nunca se aplican, que por fin dejemos de lado el ensayo y error al que tanto estamos acostumbrados.

—Muchas gracias por su atención y colaboración, lamentamos incomodarlos—. La niña más pequeña se agacha a recoger una moneda que se le salió de las manos, mientras las otras dos mujeres se despiden y se cierran las puertas del bus.


Imagen: YV Noticias.

[1]https://www.semana.com/nacion/articulo/resultados-del-registro-administrativo-de-migrantes-venezolanos-en-colombia/570977

[2] https://www.portafolio.co/internacional/migracion-venezolana-puede-llegar-a-los-4-millones-en-el-2018-521032

[3]https://www.semana.com/nacion/articulo/medidas-inmigratorias-para-venezolanos-en-america-latina/580256

[4] https://www.portafolio.co/economia/leyes-migratorias-que-existen-solo-atienden-a-la-emigracion-521977

[5] https://m.eltiempo.com/justicia/cortes/derechos-que-han-ganado-los-venezolanos-en-la-corte-con-tutelas-279168?cid=SOC_PRP_POS-MAR_ETW_WHATSAPP

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