Intervenciones urbanas que materializan lo inmaterial: lecciones de la Comuna 13

Por: Jean-Paul Bernier Sabogal. Estudiante de séptimo semestre de Arquitectura con opción en Políticas Públicas. jp.bernier10@uniandes.edu.co.

Mucho se ha discutido sobre la constante transformación urbana de Medellín. Más aún, cuando ha sido varias veces premiada con reconocimientos a los que antes solo aspiraban las ciudades del “primer mundo”. Sin embargo, esto dio un giro hace poco más de una década, cuando la ciudad tomó por lema la que sería su hoja de ruta característica: “Medellín: productiva, competitiva y solidaria”.

Por todo lo anterior, se comenzaron a incluir términos como desarrollo regional, inclusión territorial y civismo —uno de las más importantes— en el día a día de toda la sociedad paisa.

Fachada sur de la Biblioteca Presbítero Jorge Luis Arroyave en la Comuna 13, Medellín. Image © ARQA Medellín

De esta forma, la arquitectura ha permitido materializar la transformación y la resiliencia de la ciudad. Una de las muestras más emblemáticas de este proceso de cambio se puede notar en la Comuna 13. Bastante tiempo ha pasado desde la Operación Orión, donde todo parecía perdido y la Comuna parecía ser el territorio más violento del mundo. Las fronteras invisibles eran más notorias que nunca y los prejuicios entre sus habitantes estaban dolorosamente marcados. Toda la Comuna, y con ello la ciudad, parecía estar en un rumbo sin retorno.

No obstante, a finales de la década de 1990, se gestó una gran expectativa en Medellín. Un nuevo impulso comenzó a tomar fuerza y trajo consigo lo más prominente que se puede notar en los espacios públicos de la ciudad, en general, y de la Comuna, en particular: la renovación. Surgieron nuevos elementos como el Metrocable al parque Arví, el mirador en el barrio Juan XXIII, las escaleras eléctricas urbanas, las pantallas de agua.

También, actividades como el Grafiti Tour o las salidas al amado Parque Biblioteca Presbítero José Luis Arroyave San Javier. Todo lo anterior ha permitido que, a través de arquitectura, se desarrolle la renovación física del lugar. Y, además, dicho desarrollo se articula con programas de políticas públicas que mantienen vibrantes los espacios, generando una nueva red de vida local y comunitaria.

Vista parte alta de una zona ex militarizada en la Comuna 13, Medellín. Image © Diario El Tiempo Colombia.

La Comuna 13 se ha convertido en una zona en donde se encuentra uno de los mayores proyectos de cambio que emprendió la ciudad tras una época de profunda destrucción y violencia. El lugar por el que nadie sentía orgullo ha pasado a ser fuente de admiración por parte de los visitantes y locales, que no quieren dejar de estar allí. Ello nos demuestra que no es necesario tener infraestructuras grandes, sino más bien modestas, mientras se mantengan bien atendidas.

Por ejemplo, las bibliotecas, que son espacios para el desarrollo de artes escénicas; los patios centrales, que invitan al recogimiento en medio de una realidad caótica; y los miradores, que al aire libre han sido los protagonistas de la nueva narrativa, en las vidas de los habitantes, y de la nueva proyección del área, entre los visitantes.

Por tanto, el ejemplo de la Comuna 13 indica que lo más relevante en el ámbito arquitectónico en Colombia, en estos momentos, es que no sólo se está comenzando a hacer un estudio y diseño de los espacios —tanto privados, como públicos—, con mayor consciencia de su entorno y de su cultura, sino que también se despertó el interés por la restitución y generación de tejidos sociales, por un seguimiento a los planos urbanos y por impulsar el desarrollo territorial.

Primeras escaleras eléctricas urbanas en la Comuna 13, Medellín. Image © Caracol Radio Colombia.

En conclusión, hay que dejar en claro que Medellín no es una ciudad perfecta y que debe desarrollarse por varias décadas aún. No obstante, la gestión pública, junto con el sentido de apropiación colectivo, ha logrado ser el eje de transformación que permite que la ciudad continúe apostándole a la innovación social. La Comuna 13, a su vez, genera las dinámicas que muestran la idiosincrasia paisa como su pujanza, pero también la colombiana, en su búsqueda interminable de levantarse después de cada caída.

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