Él es Juan José

El Periódico Al Derecho reitera sus condolencias a los familiares y amigos de Juan José Gómez Dueñas, estudiante de la Facultad, quien lamentablemente falleció el 6 de enero de 2019. Aquí, un texto escrito por una persona cercana a Juan José.

Él es Juan José. Nació el 19 de noviembre de 1997 en San Vicente de Chucurí (Santander), una población azotada en esa época por la violencia guerrillera y paramilitar. Cuando era niño, su inteligencia asombró a sus profesores al punto que tuvieron que adelantarlo en el preescolar. Después de todo, él ya sabía leer y escribir antes de que pudieran enseñárselo.

Los años siguientes transcurrieron en el Colegio Integrado Camilo Torres, la escuela oficial de San Vicente. En la primaria y la secundaria siguió destacando por su inteligencia, su calidez con los amigos y su determinación para defender sus ideas. Sus capacidades le permitían tener un rendimiento académico altísimo, cursar una formación técnica cuyo grado obtuvo paralelamente al bachiller y vivir momentos entrañables con su familia y amigos, todo al mismo tiempo. A ellos los recuerda siempre junto a las experiencias en el pueblo del que él habla tanto. Su niñez y su colegio fueron tiempos muy felices.

En 2013, cuando cursaba el último grado de la secundaria, obtuvo un puntaje increíble en el ICFES. Impresionante, sin duda, para un estudiante de un colegio que no tenía los mismos recursos ni herramientas de los colegios más prestigiosos de Santander o Bogotá. Tenía intereses diversos, desde la economía a la ingeniería, pasando por el Derecho, el camino que finalmente escogió. Tenía muy claro su sueño de construir país empezando por su añorado pueblo, así que también escogió estudiar Gobierno. Se presentó a los Andes en Bogotá en junio de 2014 y fue admitido y becado al primer intento, pues sus cualidades de grueso calibre predecían su éxito personal y académico. Se graduó del colegio y entró a la Universidad a la extraordinaria edad de 15 años.

Durante los primeros semestres hizo gala de su fortaleza e independencia al vivir solo y lejos de sus padres en una humilde habitación estudiantil cerca de la Universidad. Las dificultades naturales de estar sólo, en esta ciudad indiferente y desconocida, no le impidieron tener desde el principio un promedio académico extraordinario y el reconocimiento de sus profesores y compañeros. Le era imposible pasar desapercibido, pues cuando él no hablaba, sus habilidades sobresalientes lo hacían por él.

Así mismo, desde que entró a la universidad Juan José se ha destacado por su enorme e irresistible humanidad. A todos quienes conoce les toca el corazón. Es un tipo chistoso, creativo, entrador y supremamente carismático. A nadie deja indiferente y tiene lo que llaman don de gentes. En las casas de sus amigos lo reciben con las puertas abiertas, le hacen invitaciones y le envían regalos. Juan José es tema de conversación en los hogares de quienes han tenido la satisfacción y el orgullo de compartir con él.

Sus intereses se centran en lo público. Le encanta el Derecho Público Administrativo, la contratación estatal, las políticas públicas en educación y la política electoral. Juan José tiene una enorme energía y sus máximas aspiraciones son construir una Colombia en paz, en la que las regiones no sigan olvidadas y en la que los niños y niñas tengan educación de calidad sin importar sus orígenes. Él no quiere que esos niños tengan que vivir con el temor que producen los sonidos de la metralla, como le ocurrió a él. Vive encaminado a ser alcalde de su municipio y Presidente de Colombia. Esta verdad no ha cambiado a pesar de los caprichos de la Providencia.

Tiene letra redondita, manitos de bebé y un hablado muy santandereano. Le encanta el reguetón, especialmente Ozuna. Como es muy popular y de varios grupos de amigos, le toca hacer maromas para distribuir el tiempo entre sus clases, sus proyectos por la educación y ellos. Todos quieren pasar un rato con él, una fiesta, un viaje o una comida.

Como si fuera poco, también es talentoso para enseñar. Las personas que han visto las clases de las que él es monitor pueden dar su testimonio. Explica con amor los temas que le gustan y siempre está dispuesto a ayudar. Los profesores lo estiman mucho, se ríen con él, encuentran en sus capacidades un enorme apoyo.

Juan José es un tipo de admirar. Es un enorme privilegio conocerlo y compartir con él. Su grandeza llena nuestras vidas y nos ennoblece, así como explica el enorme vacío que se siente cuando no está. Independientemente de los inexplicables y absurdos caminos del Señor, Juan José es un chucureño inmortal. Juan José vive y vivirá por siempre, alegrándonos e inspirándonos a continuar su legado y sus sueños, hasta el último de los días.

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