Facultad

“No seremos los únicos dueños de la profesión”: Sebastián Ocampo

¿Cómo armonizar la práctica jurídica con las cada vez más eficientes herramientas tecnológicas? El profesor Sebastián Ocampo Valencia brinda un poco de luz sobre los desafíos que plantean las nuevas tecnologías. Una entrevista para consumir sin moderación.

Por: Juan Felipe Díaz Gómez. Estudiante de octavo semestre de Derecho, opción en Periodismo y excodirector del Periódico Al Derecho. jf.diaz13@uniandes.edu.co.

Es martes por la tarde en el Centro de Innovación de Bancolombia, en el piso veinte de un edificio sobre la Carrera Séptima, a pocos minutos del centro de Bogotá. En la mesa contigua a la sala de “distensión activa” —eufemismo para “sala con tula de boxeo”—, me recibe Sebastián Ocampo Valencia, abogado cum laude y politólogo de la Universidad de los Andes, y Magister en Derecho y Finanzas de la Universidad de Oxford. Actualmente es el Gerente de Innovación Legal y de Cumplimiento del Grupo Bancolombia y profesor de cátedra en pregrado y posgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes.  

Me da un corto recorrido por todo el piso. No es una oficina convencional: las paredes están cubiertas de tableros para marcador borrable, los escritorios parecen diseñados para una película futurista y la silla para masajes es la cereza en este pastel que sirve de espacio de trabajo alternativo para los empleados de Bancolombia.  

 E: ¿Cómo llegó usted a interesarse en el tema de innovación legal?  

S.O.V: Hace un tiempo llegó a mis manos el libro Tomorrow’s Lawyers, de Richard Susskind. En los años 90, Susskind decía que los abogados se iban a comunicar con sus clientes vía e-mail, y en su momento casi lo censuran en la barra de abogados de Londres. Decían que eso era imposible por temas de seguridad y confidencialidad. Hoy en día es el método primordial de comunicación entre abogados y clientes. 

Pronto me di cuenta de que estamos estudiando y ejerciendo el derecho como si nada hubiera pasado en el mundo, como hace 30 años. En muchas ocasiones, para la mayoría de los abogados, “innovación” es Word y de ahí en adelante tal vez solo búsqueda virtual de sentencias, nada más. Todas las industrias están siendo disrumpidas y obviamente los abogados no somos ninguna excepción. La verdad es que mucho del trabajo jurídico que hacemos está sujeto a estandarizarse y automatizarse, y en últimas no seremos los únicos dueños de la profesión. En mi trabajo comencé a levantar la mano y a revisar qué estábamos haciendo en la industria financiera, que está siempre sujeta a la innovación. Como departamento jurídico es necesario acompañar al negocio con la velocidad y calidad que éste requiere para competir de cara a los retos que trae la cuarta revolución industrial. Además, en el ámbito académico, no tiene sentido que mis clases sigan siendo iguales a las que recibí hace 10 años que me gradué de la universidad cuando en este tiempo ha pasado de todo.   

E: Innovación legal. ¿Qué es?  

S.O.V: Hay muchos campos en que se puede hablar de esto. Uno de esos es el legal design, es cómo mejoramos la experiencia de los usuarios con respecto al derecho de diferentes maneras. Un contrato por qué tiene que ser de 10 páginas en letra chiquita si puede ser una infografía que contenga los mismos elementos esenciales del contrato. El usuario va a entender mejor lo que está contratando, la ejecución del contrato será mejor y todo el mundo estará más contento. 

También se usa el legal design para mejorar el acceso a la justicia. Mucho tiempo se invierte en publicar papers y eso es la academia, así están puestos los incentivos. Pero yo creo que hay otras formas más efectivas de mejorar el acceso a la justicia que es uno de los propósitos de la Facultad y de todos los abogados además de la investigación jurídica tradicional. No digo que no sea relevante y sé que de ahí salen muchas cosas, pero hay maneras adicionales que completan esa finalidad: construyendo soluciones reales a problemas jurídicos en los que la tecnología, el diseño y el derecho tienen muchísimo que hacer. 

También hay otras vertientes como el tema de la inteligencia artificial, que tiene muchos usos, como la investigación jurídica con proveedores que trabajan fuertemente en eso. Por ejemplo, ROSS Intelligence, cuyo producto es que uno pueda realizar preguntas jurídicas en lenguaje natural y que el sistema a través de combinaciones de jurisprudencia, leyes, etc., le saque la respuesta. Es decir, lo que hacemos los abogados. En todo caso, quiero hacer énfasis en que innovación no siempre es igual a tecnología. Por ejemplo, pequeñas mejoras en los procesos, comenzando por entenderlos y plasmarlos, pueden hacer una gran diferencia en la forma en la que prestamos los servicios jurídicos.   

E: ¿Cómo ve usted que esto va a afectar nuestra profesión en el futuro?  

S.O.V: Yo creo que no se trata de que vaya a haber más o menos trabajo, sino que el trabajo va a ser diferente. Son nuevas habilidades y nuevos roles que ya existen, como en Estados Unidos las personas de operaciones legales. Es gente en departamentos jurídicos encargados de que uno trabaje de la forma más eficiente posible. Están también los equipos de knowledge management liderados por chief information officers, para gestionar la información de profesiones que tienen conocimiento especializado; lo estandarizan, lo tratan, lo hacen más eficiente. Los abogados tendremos más roles, y los precios tenderán a bajar en los servicios jurídicos, por lo que la demanda de estos debería aumentarse. Lo que parecería más evidente es que la forma en que practicamos derecho hoy no será igual.  

 E: Para cualquier persona que estudie Derecho o sea abogada, es claro que la mayoría de la comunidad abogadil en Colombia es particularmente ortodoxa y muy reacia al cambio. ¿Cree usted que estos “dinosaurios jurídicos” empezarán a ver la innovación legal como una posibilidad? 

 S.O.V: Por ahí hay una frase que dice que lo más riesgoso es no cambiar. En el momento en que haya una masa crítica que llegue no solo prestando sino demandando servicios jurídicos más eficientes y diferentes a lo estándar, yo creo que la fuerza de las circunstancias va a terminar haciendo que se entienda el tema y la importancia. Sin embargo, creo que, si uno piensa en firmas y grandes departamentos jurídicos, esta semilla sí está rodando. No es algo trascendental, pero el hecho de que empresas locales como Bancolombia y similares hayan creado cargos solamente dedicados para la innovación legal dice mucho. Se están destinando recursos para esto y creo que es un mensaje claro de que está funcionando. Es un proceso en el que lo más difícil es convencer a los tomadores de decisiones, pero también a una gran cantidad de personas que son escépticas o piensan que la prestación de servicios legales es un negocio inmune a la disrupción. Es muy complejo y eso hace que cualquier proceso de cambio represente un reto mayor. Puedo tener la mejor tecnología y los mejores contratos, pero si la gente no los utiliza pues obviamente la inversión se perdió.  

E: En el tema de la inteligencia artificial, todo parece ser concebido como si el derecho fuera un diccionario estático, pero el derecho siempre está cambiando: la jurisprudencia dictando nuevas cosas y en un país como Colombia se expiden leyes para todo. ¿Cómo se relacionan los sistemas con este tipo de cambios? 

S.O.V: Los sistemas no son infalibles y todavía no prescindimos del trabajo de los abogados. Seguro en unos años la tecnología será tal que los sistemas por sí mismos identificarán cuándo y por qué cambió la jurisprudencia o la regulación en general. El cuento es que hoy tienen que trabajar personas con máquinas, trabajan mejor juntas que separadas. Necesitamos gente hoy en día que ayude a que estas herramientas funcionen mejor con respecto a los cambios legislativos y jurisprudenciales que hay. Un punto que se toca muchas veces es que “la máquina se puede equivocar”. Es uno de los argumentos para cuestionar el uso de estas herramientas para análisis jurídico. Pero… los humanos también se pueden equivocar. Una empresa que se llama Law Geex hizo un concurso entre 20 abogados top versus un programa de inteligencia artificial para revisar unos acuerdos de confidencialidad, y la confiabilidad de la máquina fue del 94% contra un promedio de confiabilidad de los abogados del 85%, sin contar que a los abogados les tomó en promedio 92 minutos y a la máquina tan solo 26 segundos1. Creo que los sistemas tienen que ser entrenados, cuidados y sobre todo entendidos por los abogados. También hay muchos temas de ética y algoritmos, por lo que es un área en la que el derecho tendrá mucho que decir.  

E: ¿Cómo podría usted describir el impacto que la relación interdisciplinar entre derecho, ingeniería y diseño tiene en la función social del derecho? 

S.O.V: Posiblemente haya más impacto social con herramientas que se puedan construir a través de la intersección de estas disciplinas, que muchas de las formas a través de las que los abogados tratamos de intervenir. No digo que no sean buenas; un litigio de alto impacto o una buena demanda de inconstitucionalidad definitivamente pueden ayudar a mucha gente. Pero hay cosas más sencillas en las que podemos dar servicios jurídicos de mucha calidad a muy bajo precio, o los prestamos de forma más eficiente porque tenemos buena gestión del conocimiento, buenos procesos y buena tecnología. En Estados Unidos hay portales de servicios por internet en los que millones de personas ya resuelven sus problemas jurídicos y hacen sus contratos. En Colombia hay algunas iniciativas en ese sentido. Ahora, lo conecto con el futuro de los abogados. ¿Nos vamos a acabar?

Tal vez la respuesta es que no se acabará el trabajo de los abogados, sino que va a cambiar. Por lo menos, va a haber más demanda de servicios. Ya no pensamos solo en grandes empresas o en gente que puede pagar un abogado, sino que cualquier persona va a poder acceder a estos servicios a unos costos que tengan sentido y que hoy posiblemente no funcionan. Se está generando un nuevo mercado legal con nuevos posibles usuarios.

Volviendo a la función social del derecho, claro que todo esto va a hacer posible que la gente de bajos recursos tenga servicios jurídicos de calidad, incluso totalmente gratuitos. Creo que esto es lo más chévere, que se pueden encontrar formas económicas y rápidas en que se puede ayudar a garantizar el derecho de acceso a la justicia.  

E: El semestre pasado en su clase de Derecho Comercial sus estudiantes tuvieron un trabajo final bastante particular. ¿Cómo fue todo este proceso? 

S.O.V: Lo que hicimos como trabajo final fue la elaboración de un chatbot, que es parte de la inteligencia artificial que funciona como respuestas a preguntas jurídicas. Estas son las formas más básicas, y funcionan a través de árboles de decisión con consecuencias (si x, entonces y; si no, entonces z). Imagínese el costo de contratar un abogado para lo mismo, es altísimo. Existen herramientas muy sencillas y lenguajes de programación para llegar a lo mismo. En clase creamos chatbots con temas de derecho comercial (sociedades, competencia, consumidor, derechos de autor, etc.). El cuento es que los estudiantes tienen que mapear y plantear los problemas jurídicos relevantes con sus soluciones en estos sistemas de árboles de decisión. Puede sonar muy tonto, pero es complejo. Para montar correctamente la información hay que conocer muy bien la materia de que trata el chatbot, además de entender todo como procesos más que como el conocimiento de las normas. También es ponerse en los pies del usuario. ¿Qué quiere saber? ¿Qué problema quiere solucionar? Esto no solo ayuda al usuario final sino que ayuda al abogado que empieza a tener pensamientos más estructurados y claros. La herramienta que usamos es gratuita y muy sencilla de usar (www.qnamaker.org).

Es importante sentarse a repensar todo esto de nuestros futuros abogados. ¿Qué estamos haciendo con ellos? ¿Están aprendiendo las mismas habilidades que posiblemente todas las generaciones anteriores? Hoy en día eso no debería ser así. Estamos en un momento de coyuntura muy pertinente para iniciar la discusión sobre cómo la Facultad y la Universidad se van a parar frente a esto.

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