Opinión

Nada realmente importa…

El nihilismo es una filosofía que desde hace décadas despierta álgidos debates en diversos escenarios —religiosos, científicos, literarios, entre otros—. La autora realiza una interesante introducción a esta corriente, y la contrasta con las obras de Shakespeare, Nietzsche y algunos otros reconocidos escritores.

Por: Saramaría Ortegón Vargas. Estudiante de tercer semestre de Derecho. s.ortegon@uniandes.edu.co

El nihilismo establece que la vida no tiene ningún valor intrínseco o algún significado. Esta corriente puede ser relacionada con el existencialismo dado a la importancia de la búsqueda del sentido de la vida para el hombre moderno. Esta filosofía en particular, al ser producto de un proceso mental realmente profundo, puede jugar con nuestras mentes fácilmente.

La influencia de este tipo de pensamiento puede verse implícita en la literatura debido a la perspectiva filosófica de la que parten los autores para hacer una narración. De este modo, a partir del análisis de la literatura y filosofía de autores como Shakespeare, Albert Camus, Friedrich Nietzsche y J.P. Sartre, se expondrá cómo el nihilismo existencial acierta al afirmar que, en la vida realmente nada importa.

En primer lugar, es necesario aceptar que la sociedad existe en función de aquellos quienes sólo se enfocan en sí mismos. Por ejemplo, Sartre en Avis Clos ilustra el planteamiento anterior a través de tres personajes: Estelle, Inez y Garcin, condenados en una misma habitación en el infierno en donde los aborda la preocupación de revelar la razón por la cual fueron enviados, pues temen lo que los otros puedan pensar, aunque, en realidad, a nadie le importa, pues los humanos somos egoístas.

Continuando con la ilustración de Sartre, esto puede demostrarse a través de la actitud de cada uno de los tres condenados, en donde cada uno sólo se preocupa por contar su propia historia en ser el centro de atención.

Las acciones demostradas por estos personajes, tales como preguntar por distintos temas a los otros dos para demostrar su razón o simplemente restar importancia al relato del otro, demuestran la realidad humana: a nadie le importa lo que piensen o lo que le pase a los demás. Pero si pensamos un momento, es algo contradictorio, ya que, si sabemos que no nos importa en realidad lo que el otro diga, ¿por qué seguimos insistiendo en demostrar nuestra valía si los demás sufren de la misma falta de interés?

Para continuar con la presente reflexión, analicemos lo representado en Macbeth, de Shakespeare. Esta obra demuestra que desde hace más de 400 años el hombre se ha visto inmerso en medio de una sociedad en donde reina la falsedad, una sociedad en donde hacemos lo que creemos que los demás esperan o quieren de nosotros.

MACBETH: ¡Apágate, breve llama!
La vida es una sombra que camina,
un breve actor que en escena
de arrebata y contonea
y nunca más se le oye.
Es un cuento que cuenta un idiota,
Lleno de ruido y de furia,
que no significa nada. (5.5.24-28)

Si se ve más allá de la tragedia lírica que esta obra maestra representa, Shakespeare, a través de este breve fragmento poético, logra encapsular el corto aliento que nuestra existencia representa en la realidad: nuestra existencia no es más que una corta escena en medio de la obra de la vida. Adicionalmente, siendo esto narrado en el contexto de una actuación, Shakespeare logra exponer cómo todos hacen algo para que los demás vean, para que los demás sientan por medio de ese acto, pero todo finalmente es una fachada, un acto más.

En medio de una sociedad como la nuestra, es casi posible asegurar la inexistencia de una verdad detrás de cada persona, que haga que toda su vida posea significado. Esto es el nihilismo, en donde se demuestra que realmente la vida no tiene sentido porque es una farsa, una farsa en donde todos construyen sus caminos en torno a los ideales de la sociedad, pero donde a nadie sinceramente le importa si los cumples o no.

Adentrándonos en la obra de Camus, el autor de L’ Étranger logra demostrar que la vida no importa a través de la realidad de la muerte, la cual es igualmente irrelevante porque el mundo no se detiene y la vida se va con o sin ti. Meursault, un condenado a muerte por homicidio, experimenta una catarsis al lograr entender que, al fin y al cabo la vida no es valiosa, dado a que, de una u otra forma, todos moriremos y nuestro recuerdo perecerá con nosotros. “Nada, nada nunca importó, y siempre supe por qué […] todos somos elegidos por el mismo destino” (Camus 121).

Nada que hagamos modificará el hecho de que nosotros desapareceremos, y la vida de los demás, igual de insignificante que la nuestra, seguirá. Esta realidad difícil de afrontar enfatiza la irrelevancia de la humanidad y la preponderancia de la filosofía del nihilismo existencial: sostiene una verdad que la sociedad no está lista para aceptar, pero eso no la hace menos verdadera.

Finalmente, no es secreto que la humanidad es destructiva. Las personas se destruyen unas a otras mediante la construcción de ideales sociales para obtener una sensación de orden. Esto, relacionado con el nihilismo, y en palabras de Friedrich Nietzsche, podría resumirse en la siguiente frase: “El nihilismo es […] no sólo la creencia de que todo merece perecer; es también poner el hombro al arado; destruir”. (Will of Power). La vida es un círculo vicioso: la humanidad es egoísta, y a la vez, la humanidad no tiene sentido. Al no tener sentido, la humanidad seguirá autodestruyéndose e igual no importará, porque somos egoístas.

Complementariamente, Meursault reconoce este hecho en su reflexión previa al enfrentamiento con la guillotina: “Montar el andamio, subir al cielo, son cosas a las cuales la imaginación puede aferrarse. En cambio, una vez más, la máquina destruyó todo: fuiste asesinado discretamente, con un poco de vergüenza, pero con gran precisión” (Camus, 114). Tanto Nietzsche como Camus concluyen que la sociedad aniquila espiritual e intelectualmente al individuo.

En general, con estos análisis se comprueba que la vida no tiene sentido porque la humanidad es, simplemente, insignificante. La realización de Meursault al acercarse a la muerte se transforma en una comprensión de la realidad y de la vida que, cuando se piensa lógicamente, tiene sentido.

Contradictoriamente, nada de esto constituye una verdad absoluta. El sentido de la vida es interpretado según cada persona de mil maneras distintas. Sin embargo, con el análisis de trabajos como los enunciados se permite concluir que el egoísmo que sostiene la sociedad logra demostrar la insignificancia de la existencia. Todos creen que son importantes, pero no es así en realidad.

El mundo siempre ha estado y seguirá, pero los humanos sólo somos temporales. Nada de lo que una persona hace realmente importa porque la vida continúa. Probar la existencia en sí misma es, en última instancia, algo sin sentido, algo vacío. Nuestros pensamientos egoístas son la razón por la que nadie se preocupa por nadie y se apoya la afirmación de que nada realmente importa.


Referencias:

Albert Camus, and Matthew Ward. The stranger. New York: Vintage International Print. Internet Encyclopedia of Philosophy. N.p, n.d. Web. 20 Apr. 2017.

Jean-Paul Sartre, Stuart Gilbert, Lionel Abel. No Exit and three other plays. Place of publication not identified: Paw Prints, 2008. Web.

Shakespeare, William, and Kenneth Muir. Macbeth. London: Bloomsbury, 2013. Print.

Imagen: https://realismoenlapintura.com/2014/11/29/galeria-obrasviexposicion-virtual-de-realismo-en-la-pintura/preocupacion-74×130/

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