Jurídica

En las grandes empresas colombianas deciden abogados

En los últimos años, la participación de los abogados en las máximas instancias decisorias de las empresas más grandes del país ha aumentado considerablemente. Hoy, su labor en el mundo empresarial trasciende más allá de las tradicionales tareas jurídicas.

Por: Eduardo Andrés Melo Molina. Estudiante de octavo semestre de Derecho, opción en Periodismo y miembro del Consejo Editorial. ea.melo10@uniandes.edu.co.

En Colombia, a pesar de la diversidad de tipos societarios que pueden constituirse, la ley solamente dispone la obligación de conformar una junta directiva para las sociedades anónimas; sin embargo, esto no obsta para que los otros tipos societarios puedan establecerlas, si lo consideran necesario para el mejor funcionamiento de la sociedad. En el país, su establecimiento es la regla general en la práctica empresarial; según cifras de la Superintendencia de Sociedades, en Colombia, alrededor del 65% de las empresas tienen una junta directiva.

Las funciones y obligaciones de estos cuerpos colegiados les son atribuidas en los estatutos de cada empresa. No obstante, su naturaleza, entendida desde el funcionamiento empresarial y la legislación vigente, obedece a un órgano de dirección, decisión y control que debe procurar los mejores intereses de la sociedad, en pro del cumplimiento de su objeto social.

La composición de una junta directiva puede estar integrada por accionistas o por personas ajenas a la sociedad. En las empresas más grandes del ámbito nacional estos espacios habían sido ocupados, tradicionalmente y de manera prevalente, por ingenieros, administradores y economistas. Sin embargo, en los últimos años, esta hegemonía ha ido perdiendo vigencia debido al crecimiento en la participación de otros profesionales en la esfera empresarial, particularmente, de los abogados.

Así lo demuestra una serie de investigaciones realizadas por La Silla Vacía, medio especializado en el poder en Colombia, que, juiciosamente, ha indagado en años recientes por los perfiles de los cientos de miembros de las juntas directivas de las 50 empresas más grandes del país.

Según cifras de LSV, en el 2015, menos del 14% de las personas que ocupaban un lugar en las juntas directivas de las grandes empresas eran abogados. En ese ámbito, la presencia de los profesionales del Derecho era superada por ‘los de siempre’: economistas, administradores y, en primer puesto, con el 33%, ingenieros.

Esta tendencia ha venido alterándose en los últimos años: en 2016, los abogados ya ocupaban el 19% de esos puestos; ya en 2017, con el mismo porcentaje, los abogados entraron al podio, superando a los administradores y quedando solamente por debajo de ingenieros y economistas.

Para 2018 este crecimiento no cesó, logrando que prevaleciera dicha tendencia que, seguramente, se mantiene vigente para 2019: el 21% de las juntas directivas de las empresas más grandes del país estaba compuesto por abogados. Ahora, aunque los ingenieros permanecen en primer lugar, los abogados los siguen; y, detrás, economistas y administradores respectivamente.

¿Por qué abogados?

Este fenómeno no ha pasado inadvertido al análisis de las dinámicas empresariales del país. La Revista Dinero, publicación líder en temas económicos, financieros y empresariales en Colombia, fue una de las primeras en advertir esta situación en 2017. En un artículo sobre el tema, publicado en agosto de ese año, Dinero habló con cuatro abogados miembros de varias juntas directivas de las principales empresas nacionales, para entender qué circunstancias rodean esta tendencia. Según Dinero, “el abogado dentro de las empresas ya no se enfoca en la minucia del contrato o del inciso. Su aporte es más como aliado de las compañías, debe saber de cifras y el entorno del negocio, tener una visión más integral”.

Los profesionales entrevistados por la Revista, a su vez, coincidieron en que la presencia de los abogados es “clave” para las grandes juntas, en la medida que estos se apropien de la comprensión de los negocios y su entorno competitivo, con miras a fortalecer estándares de gobierno corporativo.

A juicio de estos juristas, es fundamental para estos órganos “contar con el criterio jurídico independiente de uno (o varios) de sus miembros”, dijo a Dinero Claudia Jiménez, abogada y miembro de la Junta de EPM. De igual forma, según dijo al portal Luis Fernando Uribe, abogado miembro de la Junta del Grupo de Energía de Bogotá, el papel del abogado en las juntas directivas “contribuye principalmente a que las decisiones se enmarquen dentro de la normatividad vigente y los mismos estatutos de la sociedad, precaver riesgos de eventuales responsabilidades personales de los miembros de la junta (…) y hacer las veces de interlocutor idóneo de los abogados externos que prestan asesoría especializada a la empresa”.

Por último, afirma el artículo, la presencia de un abogado en una junta directiva contribuye significativamente a temas como el control de riesgos y la adaptación de las decisiones a marcos regulatorios vigentes en los distintos sectores económicos.

Por otra parte, expertos en estas dinámicas de alto nivel empresarial, coinciden con varios de los elementos mencionados. Tal es el caso de Carlos Caballero Argáez, exmiembro de la Junta Directiva del Banco de la República y miembro de la junta de varias de las empresas más grandes del país. Caballero, ingeniero civil de formación y reconocido profesor de Los Andes, asegura que “los temas que tratan las juntas, cada vez más, tienen que ver con asuntos legales y regulatorios muy complejos que requieren el aporte de abogados”. Temas de contratación (pública y privada), marcos regulatorios, la proliferación de litigios de distinta índole y las relaciones de interlocución con el Estado, son ejemplo de circunstancias en las que, a juicio de Caballero, la contribución de los abogados es importante.

¿Cómo son estos abogados?

Como vemos, la labor del abogado en el campo empresarial encuentra un rol cada vez más importante, yendo más allá del quehacer tradicional jurídico. Pero, ¿qué perfil tienen los abogados que integran las grandes juntas? Varias cifras inexploradas incluidas en las bases de datos que sustentan la investigación de La Silla Vacía —citada al principio— dan algunas pistas.

Vale la pena empezar destacando que los sectores en los que más abogados integran los órganos decisorios de las empresas más grandes de país son, en su respectivo orden: Minero—Energético, Servicios Públicos, Financiero y Telecomunicaciones. En efecto, sectores con marcos regulatorios complejos.

Frente a este grupo de juristas hay que decir, en primer lugar, que la brecha entre hombres y mujeres es bastante amplia: solamente hay un 19% de abogadas. Sin embargo, esta cifra es superior a la de participación general de mujeres —de todas las profesiones— en estos órganos, que ronda el 14%.

Con respecto a su proveniencia, estas sillas están ocupadas predominantemente por abogados colombianos; por lo menos 9 de cada 10. De estos, la representación es mayoritariamente rola y paisa, situación que replica el panorama general del total de profesionales de todas las áreas que los acompañan en esta labor.

En temas de edad, a rasgos generales, por lo menos el 70% de estos abogados tienen más de 50 años; la mayoría está en el rango de entre 50 y 60, y es muy raro encontrar menores de 40.

Por último, en cuanto a su formación, las universidades que han otorgado el título a la mayor parte de estos abogados son Los Andes (22%), del Rosario (19%) y Javeriana (17%). La diferencia en el caso de los abogados es mucho más estrecha respecto a la existente en la conformación general de estas juntas directivas, en las que Los Andes aporta un cuarto (25%) de todos los profesionales, seguida por la Javeriana, que pone el 10,5%, y Eafit con el 8,5%.

Habiendo analizado aspectos del perfil promedio de estos profesionales del Derecho y las razones que conducen a que su labor se enmarque cada vez más en la producción de las grandes decisiones empresariales, surgen algunos elementos de juicio para fundamentar alguna opinión sobre estas nuevas dinámicas. Por eso, a modo de conclusión, bien puede decirse que, aunque los datos pueden ser variables y los márgenes de participación entre las profesiones de quienes toman las decisiones en las grandes empresas son estrechos, la aparición de estas nuevas tendencias visualiza una realidad clara: tanto el ejercicio del derecho, como la administración de los negocios, están adquiriendo un enfoque mucho más interdisciplinario en el que confluyen. El papel de los abogados está adquiriendo un matiz más integral en el mundo empresarial.

Fuente de la imagen: https://www.incae.edu/es/blog/2017/06/29/cual-es-la-funcion-de-una-junta-directiva.html

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