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Gaviria le cambia la cara a la Rectoría de los Andes

Tras ocho años, Los Andes cambia de rector. El Consejo Superior designó al exministro Alejandro Gaviria en reemplazo de Pablo Navas. ¿Quién es este académico que guiará los destinos de la Universidad por los próximos cuatro años?

Por: Eduardo A. Melo Molina, estudiante de octavo semestre de Derecho y miembro del Consejo Editorial de Al Derecho. ea.melo10@uniandes.edu.co

Ayer al mediodía, los uniandinos recibimos vía correo el anuncio de que teníamos nuevo rector. Después de meses de proceso para elegir al sucesor de Pablo Navas, el Consejo Superior de la Universidad de los Andes escogió al ingeniero y economista Alejandro Gaviria Uribe como la nueva cabeza de la institución por los próximos cuatro años. Gaviria, un viejo conocido de la casa, se consolidaba entre los estudiantes como el preferido de la terna propuesta, según varias encuestas realizadas en los últimos días por varios medios en diferentes redes sociales.

La elección de Alejandro Gaviria propone un concepto distinto de la Rectoría y, quizá, —por ende— de la Universidad. No necesariamente mejor o peor, simplemente diferente. Esto entendido desde la idea de que ese cargo administrativo, financiero y organizacional que conocemos, puede transformarse en uno más visible y más cercano a la academia. Dicha conclusión puede deducirse, incialmente, de los perfiles del rector saliente y del entrante.

Pablo Navas Sanz de Santamaría, electo en 2011 y reelegido dos veces, tiene el perfil del “administrador nato”: su trayectoria profesional ha estado marcada por cargos en juntas directivas y administrativos, varios de ellos en el sector educativo. Esa experiencia, como explicó Dinero tras su nombramiento, le dio para su gestión como rector “un amplio conocimiento de la estructura institucional y de sus procesos académicos y administrativos, así como de los objetivos de desarrollo”.

Pocas veces se vio a Pablo Navas en medios más allá del anuncio de convenios o logros institucionales, como en el caso del programa Ser Pilo Paga, del cual es declarado defensor. Sin embargo, eso no demerita de ningún modo las grandes transformaciones que vivió la Universidad durante su periodo (sin entrar a profundizar sobre sus logros), visibles principalmente en temas de convenios, acreditaciones e infraestructura.

Navas se presentó como un directivo cercano a los estudiantes y eso lo materializaba constantemente con iniciativas como la realización de almuerzos con alumnos y asambleas públicas frente a temas de interés de la comunidad universitaria. Sin embargo, si bien es muy reconocido en el marco de su labor, nunca fungió como una figura demasiado visible o icónica de la Universidad; su papel fue el de un administrador.

El nuevo rector

Del otro lado está Alejandro Gaviria Uribe, quien también había sido ternado en el 2011 junto a Navas y Guillermo Perry, y que llega electo con un perfil muy diferente. Si bien de él se evocan también grandes capacidades administrativas, sobre todo por su paso por el Ministerio de Salud, el nuevo rector se presenta como un hombre más polifacético y cercano a la academia. El exministro es un académico, político y escritor acostumbrado a figurar en la opinión pública, de convicciones manifiestas y luchas aguerridas.

Gaviria es ingeniero civil (Esc. de Ingeniería de Antioquia) con maestría en Economía (U. de los Andes) y doctor en esa misma área (U. de California). Gran parte de su trayectoria profesional ha estado enfocada en la investigación, desde organismos como Fedesarrollo, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial. Como académico, su gran trayectoria está en Los Andes, a donde se vinculó “de lleno” tras concluir su doctorado en 2004, llegando a ser decano de la Facultad de Economía. Sin embargo, la función pública no le ha sido ajena y ha ostentado importantes cargos dentro del Estado, como por ejemplo el de subdirector en la Dirección Nacional de Planeación, y ministro de Salud más recientemente (2012-2018).

Tras su salida del Ministerio, el año pasado, Alejandro Gaviria se había vinculado nuevamente a la Universidad para ponerse al frente del Centro de Desarrollo Sostenible para América Latina (CODS). Desde entonces, retomó sus pasiones literarias con su nuevo libro Siquiera tenemos las palabras, lanzado recientemente y que se suma a una variada lista de ensayos que el académico ha publicado tanto de sus temas de investigación y práctica, como de sus experiencias personales y académicas.

Además, es un constante referente en la opinión pública sobre temas que fueron sus banderas durante su gestión pública, especialmente en temas de salud, como la oposición al uso del Glifosato y su lucha por la reducción de los precios de muchos medicamentos esenciales. Es también un asiduo tuitero, plataforma desde la que entabla permanentemente diálogo y debate sobre esos temas, pero también aprovecha para fijar posturas frente a temas de actualidad nacional.

Para llegar a su designación como rector de los Andes se enfrentó a otros dos ‘pesos pesados’: la también exdecana de la Facultad de Economía, Ana María Ibáñez, y el exministro de Hacienda del Gobierno Santos, Mauricio Cárdenas. Ambos se manifestaron ayer, felicitando a Gaviria y reconociendo sus capacidades.

Sin embargo, hasta último momento, Gaviria —que repetía nominación— se revistió del favoritismo que mostró desde su postulación al cargo, que no llegó sola como la de los demás, sino respaldada por una carta firmada por 204 profesores de la Universidad. Esa preferencia lo hizo acreedor de 23 de los 37 votos del Consejo Superior en su elección.

El proceso de elección, además, tuvo otra particularidad muy diciente del nuevo rector. Como contó Cerosetenta en días pasados, “por primera vez en 32 años” ninguno de los candidatos a Rector provenía del Consejo Superior. Ninguno era miembro de ese órgano, lo que contrasta, para no ir tan lejos, con la elección de los dos anteriores rectores, Carlos Angulo Galvis y Pablo Navas, quienes venían de ser, ambos, sus presidentes.

Desde ya, el nuevo rector ha anunciado que la construcción de las políticas que regirán su periodo, empezará en los próximos días y partirá de un ejercicio colaborativo que hará con profesores y estudiantes, para construir una visión de universidad más “incluyente y humanista”. En un video difundido a través de las redes sociales de Uniandes, Gaviria habló por primera vez sobre su designación:

Los chicharrones que asume

La llegada de un economista a la rectoría parece ideal en un momento en el que las sociedades, desde sus modelos educativos, están planteando serios retos transgeneracionales a la educación superior sobre las formas de acceso al conocimiento. El principal reto de Gaviria será consolidar un nuevo modelo financiero para la Universidad, que no dependa principalmente de los ingresos por matrículas. Este tipo de modelo, según nos dijo un representante estudiantil en el Consejo Superior, ya viene ideándose con Navas desde años anteriores.

Otros retos siguen siendo los mismos que han heredado sus antecesores, como el de que la Universidad se consolide, cada vez más, en niveles más competitivos de investigación a nivel regional e internacional. Así lo pudo constatar Cerosetenta, publicación del Centro de Periodismo de la Universidad de los Andes, que en un artículo publicado esta semana analizó los principales retos a los que se enfrentará Gaviria en su cuatrenio. Además, dicho artículo puso de manifiesto el que será, quizá, el principal ‘chicharrón’ de Gaviria pero al que también seguramente será el que más le pueda aportar: la inconformidad de la planta docente ante la “sensación” de que los temas de sostenibilidad financiera “están por encima de los temas académicos” , le dijo una fuente a ese medio.

Ante eso, la postura que fije Gaviria sobre cómo articular la sostenibilidad financiera y las demandas de la academia será crucial en el desarrollo de sus proyectos. Su perfil más académico y el hecho de conocer por dentro las necesidades de los oficios de investigación y cátedra, podrían esperanzar, por el talante que ha mostrado, con un replanteamiento del modelo actual, que las abarque de una forma más integral y preponderante, en su combinación con las necesidades administrativas.

Por último, el enfoque que dé Gaviria a la “idiosincracia” de la Universidad deberá fijar no solo visiones sino también políticas claras y efectivas frente a nuevos fenómenos que afectan las dinámicas de la comunidad uniandina, como los recientes casos de acoso denunciados al interior de la institución.

Imagen: Revista Semana

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