Cultura

Vida íntima, sobreexplotación y locura: una mirada a la película The Ground Beneath My Feet (El suelo bajo mis pies)

Por: Isaac Beltrán Bolívar. Estudiante de sexto semestre de Derecho y miembro del Consejo Editorial. i.beltran@uniandes.edu.co.

Lola, una mujer alemana, rubia y delgada, se despierta agresivamente de un sopor envidiable y mira a sus alrededores con la paranoia consecuente a la pesadilla. Toma unas pastillas, alcanza su celular con rapidez para responder correos importantes y comienza con su rutina matutina. Realiza una hora de spinning en un gimnasio cuyo eslogan es: “mejor estado físico, más felicidad, más productividad”; se viste con la etiqueta de acuerdo con su empleo (futura socia de una prominente firma consultora). Al llegar a la oficina, se puede observar la rapidez con la cual el grupo de consultores, compañeros y rivales de Lola, desarrollan todas sus funciones, siempre con una lata de RedBull en alguna mano, pero con sus trajes, corbatas y relojes impecables ante una inspección de etiqueta. Lola comparte unas miradas sugestivas con la directora del grupo y posteriormente se encuentran en el baño de mujeres para compartir la pasión amorosa de una relación en el ambiente laboral. Sin embargo, un celular comienza a sonar y resquebraja el mundo de fantasía que se crea alrededor de las amantes y la directora frena sus besos y le dice a Lola “en este momento cualquier llamada es importante” (Kreutzer, 2019) haciendo referencia a la fusión de sociedades en la cual Lola y su directora están trabajando. Al contestar el teléfono, Lola recibe información de un hospital acerca del intento de suicidio de su hermana esquizofrénica. La película El suelo bajo mis pies de la directora Marie Kreutzer posee muchas capas que ameritan reflexiones individuales. No obstante, la relación amorosa entre Lola y su directora sustenta la participación de este largometraje en el ciclo rosa (1), organizado por la Cinemateca Distrital de Bogotá, y permite vislumbrar un mundo en el cual las esferas de la vida están perfectamente compartimentalizadas y el encuentro de estas sedimentan en los personajes los ideales de la ética protestante.

A través de todo el largometraje, podemos observar cómo Lola esconde la existencia de su hermana esquizofrénica para así evitar las conversaciones incomodas con sus compañeros y poder trabajar con mayor eficacia. En un momento de profunda confusión, tras haber recibido varias llamadas de una mujer que juraba ser Conny, la hermana esquizofrénica de Lola, pero que materialmente era imposible que fuese ella ya que Conny se hallaba en un hospital psiquiátrico y no tenia acceso a ningún teléfono, Lola derrama su secreto frente a Elise, su directora. El romance de oficina se ve parcialmente truncado por el estigma que acarrea tener un miembro familiar insano. Elise abusa de la confianza de Lola y lee las cartas que Conny le ha mandado a Lola, en las cuales sostiene que en el hospital psiquiátrico la están torturando y drogando sin su consentimiento. Lola discute con Elise solo para perdonarla posteriormente tras disfrutar ambas del éxito laboral producto de su esfuerzo. En la relación de Lola con Elise, se vislumbra el encuentro de dos esferas que deberían estar aisladas para asegurar el desempeño laboral: la esfera profesional y la esfera del amor. Sin embargo, estas se encuentran y arraigan en la relación de ambas la búsqueda de mejores resultados laborales al costo que sea.

La importancia del desempeño laboral es uno de los hilos que atraviesan la película y permiten unir la compartimentalización de la vida a la noción de la ética protestante expuesta por Max Weber en su libro La ética protestante y el espíritu del capitalismo. La importancia del trabajo se puede observar en la utilización que le da Lola al trabajo como criterio de éxito en su vida. Lola afirma varias veces que ella es “huérfana, soltera y sin hijos” (Kreutzer, 2019) y que aun, en ese estado de soledad se ha esforzado para

llegar a donde esta. En otras palabras, se hizo a pulso. Por otro lado, su relación con Elise encuentra como cimiento el desempeño laboral de Lola. Elise defiende su criterio objetivo y pragmático en temas laborales, inclusive, ella ejerce este criterio cuando envía a un compañero de Lola, en vez de a esta, para hacer una presentación y luego cuando es confrontada por Lola defiende su criterio de conocedora de las aptitudes de cada uno de los miembros de su equipo para sustentar su decisión. No obstante, casi al final de la película, las esferas compartimentalizadas chocan en Elise también y para cubrir un grave error de Lola despide a otro miembro del equipo y cuando Lola la confronta por esta injusticia. Elise no apela al amor que siente por ella, aunque es claro que esta presente, y le dice “Tu eres una trabajadora clase ‘A’, ella era una clase ‘B’”(Kreutzer, 2019). En este dialogo, es visible la frase del empirista escocés David Hume “la razón es la esclava de las pasiones”. Elise es incapaz de ver que su juicio “objetivo” y “pragmático” (su razón) en materia laboral fue colonizado por su esfera amorosa (sus pasiones) y que ahora su raciocinio le comete el insulto de justificar su amor por medio de argumentos pragmático-laborales.

Una vez demostrada la importancia del desempeño laboral, por no decir sobreexplotación, es imperativo traer a colación la ética protestante delimitada por Weber y ver cómo en el largometraje hay múltiples referencias al sistema conceptual y a sus manifestaciones más íntimas, por especulativas que estas sean. Más allá de la concordancia geográfica entre la cuna del protestantismo y el lugar de origen del largometraje, hay un par de escenas que logran capturar la ética protestante en su ambivalencia. Según Weber, el capitalismo logra una legitimación particular cuando articula los principios del protestantismo a los mecanismos de reproducción del capital y a la superestructura (Weber, 1934). Sin embargo, el proceso de articulación no es homogéneo y mucho menos pacifico. En una de las escenas de la película, Lola va caminando por la calle y una mujer pobre le pide 50 centavos de euro y Lola, muy incómoda se niega ignorando a la mujer. La mujer se encoleriza y le grita “¿Te crees mejor que yo maldita perra? ¿Ahora es mi culpa ser pobre?” a lo que Lola responde también iracunda “¡Quizás si sea su culpa!”. En este primer intercambio podemos ver cómo la noción de predestinación de la doctrina protestante, según la cual hay algunos seres humanos bendecidos por Dios a priori y su bendición se ve materializada en su éxito, logra inmiscuirse en contra de la empatía que puede generar ver a otro ser humano pasar hambre. Este mismo punto lo toca la mujer pobre al decirle a Lola, que ya esta en retirada, “¡la empatía no es debilidad!”.

En contraste con esta escena, hay una noche en la cual Lola y Elise salen de un restaurante tras tomarse unas copas y son interceptadas por otra mujer pobre que con la misma frase les pide 50 centavos de euro. Mientras Elise busca en sus bolsillos, Lola saca un billete de 50 euros y se lo ofrece a la señora con un gesto pomposo. La mujer pobre la mira con asco, a lo que Lola mueve el billete de lado a lado y le dice “¿Qué? ¿No lo quieres?”. Elise frena su gesto y le da unas monedas a la mujer. Mientras se alejan, Lola se da vuelta con el billete en la mano y lo bota con un gesto aristocrático y delicado, a lo que mira a la mujer pobre a los ojos. En esta escena, podemos observar las contradicciones inherentes al modelo de la predestinación el cual profesa el ascetismo y la generosidad. No obstante, Lola presenta su ascetismo al llevar una vida organizada pero cuando tiene la oportunidad de compartir las bendiciones que le han sido otorgadas no duda en hacerlo con la superioridad que acarrea ser parte de los elegidos. ¿No puede esta ambivalencia sustentar alguna clase de locura clínica más descarrilada que la esquizofrenia? Si solo no fuese tan común.

Notas de pie

1. El ciclo rosa es una secuencia de largometrajes orientada a explorar las diferencias en las experiencias sexuales y emotivas de las identidades sexuales no hegemónicas, y a iluminar diferentes maneras de vivir las relaciones heteronormativas.

Bibliografía

Kreutzer, M. (2019). The Ground Beneath My Feet. Germany: Novotny & Novotny Filmproduktion.

Weber, M. (1934). La ética protestante y el espíritu del capitalismo. (J. Chavez Martinez, Trans.) (9a ed.). Ciudad de México: Premia.

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