Cultura

Tradición, novedad y escándalo: un prólogo al Salón Nacional de Artistas en su versión 45

A diferencia de sus versiones anteriores, el Salón Nacional de Artistas (SNA) de este año, con el tema El revés de la trama, “propone un contraste entre la superficie acabada, la imagen que se quiere mostrar y la parte de atrás que da cuenta de las costuras del proceso”. Además, el 45 SNA no sólo destaca por su temática y magníficos expositores, sino por el escándalo de censura que rodeó a una de las obras que se iba a destinar para el evento.  

Por: Redacción Cultura Al Derecho.

El Salón Nacional de Artistas es uno de los eventos culturales más importantes de Colombia desde hace ochenta años.  Si bien, en sus inicios, se llevaba a cabo como una gran exposición en la que competían los artistas más reconocidos del país, actualmente el Ministerio de Cultura ha decidido reemplazar este formato por una serie de exposiciones más pequeñas dirigidas por comités de expertos. En adición, se ha dejado la competencia a un lado para permitir una participación más amena tanto por parte de los artistas como de los espectadores.

En adición, hoy en día se realiza en diferentes regiones del país cada dos años, lo cual representa un cambio positivo en términos de inclusión de distintas visiones del arte, en comparación con la forma en la que se llevaba el Salón cuando fue inaugurado durante la presidencia de Eduardo Santos en 1940.

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Afiche del 45 SNA

Trece años después, el 45 Salón Nacional de Artistas vuelve a tomar como sede  la ciudad de Bogotá. Este año, los bogotanos podrán disfrutar del 14 de septiembre al 4 de noviembre nueve proyectos y exposiciones, en distintos lugares de la ciudad, en los que participarán más de 170 artistas.Así pues, hemos decidido hacer este artículo para contar, primero, un poco de la tradición del Salón, es decir, de sus orígenes y evolución. También veremos –bajo el título de “Novedad”– cómo se desarrolla el evento hoy y del tema de este año. Para finalizar, hablaremos del escándalo que se ha producido por la censura de una de las obras.

Tradición

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Afiche de la primera versión del SNA (1940)

América Latina es ahora una negación y una ambición. En nuestra batalla para ser autocríticos nos enfrentamos a los que custodian los viejos mitos y estamos determinados a demolerlos son piedad. No más mentiras.

Marta Traba

Al entrar a la página web del Salón Nacional de Artistas, lo primero con lo que se encuentra el cibernauta es un relato de cómo se inauguró el Salón en 1940, cuando Jorge Eliécer Gaitán era Ministro de Educación y Eduardo Santos era Presidente de la República. El propósito fundante del Salón era, en palabras de Gaitán, dar al público la posibilidad de “decidir, en última instancia, si hay o no un arte propio”, así como formar a los artistas para “juzgar y estimar, con meridiana imparcialidad y sin prejuicio de escuela o de tendencia, el arte de los demás”.

El Ministerio de Cultura –quien está a cargo de la página web– reconoce que, para ese momento, eran muy pocas las personas en Colombia que sabían de arte o, al menos, de artes visuales; y, que la producción artística que era visibilizada se concentraba –casi– únicamente en el interior del país.  

El mensaje de Gaitán apunta a que el Salón Nacional de Artistas se pensó como un espacio de aprendizaje y apertura: una oportunidad de dar a conocer el arte que se producía y de enseñar al público a familiarizarse con él. Esto ejemplifica la frase de la crítica de arte colombo-argentina Marta Traba, que incluimos al principio, pues este ambicioso proyecto tenía, en sus inicios, la vocación de interesar a los ciudadanos y de permitirles crear sus propias conclusiones sobre el arte nacional. Aunque esos ciudadanos eran muy parecidos: hombres, blancos y del interior. 

De acuerdo con Carolina Cerón Castilla, artista uniandina y profesora del departamento de Arte de la Universidad de los Andes, “[e]l salón, o la idea de salón, viene de Francia y de esa idea de que en un salón se premia una obra ”.

El formato que usa el SNA fue muy importante en Francia, especialmente, desde mediados del siglo XVII hasta principios del siglo XX.  En esa época, la Academia de Bellas Artes de París organizaba grandes exposiciones periódicas bajo el nombre de “Salón de París” en las que se presentaban las obras de los artistas más importantes del momento y se otorgaban premios a los más aclamados. El Salón de París llegó a cobrar tal importancia que el rechazo a un artista de entrar a exhibir sus obras representaba un duro golpe para su carrera. Esto causó la indignación de más de uno y, en consecuencia, en 1963 varios artistas hicieron un “Salón de los Rechazados” en son de protesta.

Esto se replicó en Colombia. Había un jurado que escogía los artistas, sus obras y a los ganadores. “[En] algún momento, en este país, también funcionaba así”, continúa Cerón. “Es decir, existían los salones regionales (…) [Los ganadores de cada salón regional] iban al Salón Nacional a representar a su región, y luego ese Salón Nacional tenía un ganador. Entonces, ser el ganador del Salón Nacional era una cosa [de mucho] privilegio”.

Novedad

Izquierda: Halim Badawi y Manu Mojito (Manuel Parra Sepúlveda). Publicaciones incluidas en 'Una historia (no tan) rosa: historia natural de la homosexualidad, 1793-2019' (2018). Archivo y curaduría. Derecha: Alma Sarmiento, 'Atlas de los segundos' (2019).
Muestra de obras expuestas en la 45 versión del SNA

Dejando de lado los grandes obstáculos que tenían los artistas para llegar al Salón Nacional, a finales de los 90 y principios del siglo XXI se dejó de lado la concepción clásica del salón rimbombante, elitista y andino para abrir paso a exposiciones y proyectos más pequeños, ya no liderados por jurados, sino por un grupo selecto de expertos que conformarían comités enfocados en temas específicos.

El SNA se convirtió en un evento –o conjunto de eventos– que se hace cada dos años en diferentes capitales del país. En un esfuerzo por descentralizarlo y por darle visibilidad a artistas y curadores que, de otro modo, seguirían luchando por su cuenta para darse a conocer. Así pues, este año se celebra la versión 45 del Salón Nacional de Artistas, cuya sede es Bogotá. La apertura del Salón fue el 14 de septiembre y los eventos se llevarán a cabo hasta el 4 de noviembre. El tema que se ha escogido se titula El revés de la trama.

“Hac[e] trece años el Salón no pasaba en Bogotá y El revés de la trama (…) tiene que ver con todos los relatos de nación que están por debajo de lo hegemónico, que no hacen parte del canon, que están por debajo de una idea de lo establecido. ¿Qué está por debajo de las cosas? ¿Cuál es el otro lado de verlas? ¿Cuál es el otro lado de visualizarlas [y] señalarlas?”, nos dice la profesora Cerón. Luego, esta edición del Salón Nacional de artistas continúa con la misión que se plantearon sus organizadores a inicios de este milenio, de expandir, diversificar y democratizar el arte.

El mensaje que presenta Cerón se ha ido materializando a través de exposiciones tradicionales, pero también de proyectos innovadores como talleres de pintura en gran formato, cátedra de performance y talleres de escritura. Además, se está haciendo uso de herramientas tecnológicas para contar relatos alternativos. Por ejemplo, la página web, en sí misma, es una extensión del Salón, ya que se han incluido proyectos artísticos web muy interesantes.

Captura de pantalla del proyecto web “Puertas de salón” por Enar de Dios Rodríguez

Escándalo

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Mural de Powerpaola y Lucas Ospina

El SNA como muestra de novedad se ha visto permeada por experiencias alejadas de lo pacífico y de cara a la censura. Este fue el caso del mural realizado por los artistas Powerpaola y Lucas Ospina con motivo de la exposición del SNA, Arquitecturas narrativas, que está enfocada en la relación entre la arquitectura y los personajes.

Dicha exposición fue planeada para llevarse a cabo al interior del Centro Colombo Americano, ubicado en el sector de Las Aguas, en Bogotá. El mural, que fue pintado por estos artistas en el exterior del instituto, hace una crítica al presidente Donald Trump en forma de cómic, en donde también aparecen las figuras de Iván Duque y Álvaro Uribe.

El problema surgió días después, cuando Powerpaola y Ospina llegaron al sitio donde estaba el mural y fueron sorprendidos al ver a un empleado del Colombo Americano pintando la pared de blanco.Ante esto, el director artístico del Salón Nacional de artistas manifestó: “se trata de un claro acto de censura, y como tal, resulta inadmisible”. Hasta la fecha, el Centro Colombo Americano no se ha pronunciado sobre el tema.

Entonces, ¿es posible que atención sobre la tradición y la novedad sea desplazada por el escándalo?


Los invitamos a conocer el calendario de actividades del SNA haciendo clic sobre la imagen.

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