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Mamás universitarias: estudiantes de pregrado y profesionales en maternidad

Este domingo, a pesar de que el Covid-19 ha obligado a posponer muchas celebraciones, en Colombia se festeja el Día de la Madre y aunque el distanciamiento social y las medidas implementadas por los gobiernos para esta fecha le impidan a algunos estar en persona con sus mamás, la conmemoración no se ha detenido. 

Hoy, como todos los 10 de mayo, se abre una ventana para reflexionar sobre distintas realidades que están ligadas a la maternidad. Por ejemplo, cómo el Día de la Madre, que debería ser una celebración en la que se reconozca la importancia del género femenino en la construcción de nuestra sociedad, históricamente es una de las fechas en la que más se presentan casos de violencia hacia las mujeres. También, aunque parezca un tema olvidado o para muchos inexistente, es una oportunidad para hablar sobre embarazo en estudiantes universitarias.   

Según el DANE, una de cada cinco mujeres ha estado embarazada una vez en la vida. De todos estos embarazos, más de las dos terceras partes son embarazos no planeados. El embarazo en las universidades, aunque es cada vez menos frecuente, existe. De hecho, muchas de estas madres deciden abandonar sus estudios o aplazar su semestre durante los meses de gestación. 

Actualmente no se cuenta con datos suficientes para conocer el panorama completo del embarazo en la población universitaria, así como la forma en que se desenvuelven las universitarias embarazadas, a nivel personal y académicamente. Sin embargo, algunos estudios señalan que la vida para una estudiante que se encuentra pasando por el proceso de maternidad tiene efectos sobre su productividad personal, seguridad, expresión corporal, entre otras. Estos efectos pueden ser manejados con la aceptación del compromiso que genera la maternidad en su comunidad familiar y académica

Los embarazos en la población universitaria son una realidad, así como también lo es que hay mujeres en la Universidad de los Andes que son estudiantes y mamás al mismo tiempo. Este año, quisimos visibilizar a estas uniandinas, que decidieron traer al mundo una nueva vida, y conocer, de su propia voz, un poco de su historia. Por eso, buscamos a tres mujeres para que nos contaran sobre su experiencia como estudiantes en pregrado.  

La verdad es que he sido una persona muy afortunada porque tengo el apoyo de mis papás y ellos me ayudan mucho con mi hijo cuando tengo que estudiar. Pero diría que es difícil en ocasiones cumplir con todo lo que hay de la Universidad, ya que la carga académica es pesada. A veces, por cumplir con todo, siento que no estoy tanto tiempo como me gustaría con mi hijo, o salgo muy temprano en la mañana y llego muy tarde a la casa en las semanas más pesadas y no lo alcanzo a verlo despierto. Otras veces siento que quiero estar con mi hijo y paso tiempo con él, pero después me toca más pesado porque debo trasnochar más para terminar de estudiar. 

Sin embargo, ver los resultados positivos es muy gratificante porque siento que todo el esfuerzo no ha sido en vano, y esto me da mucho ánimo. También me hacen muy feliz esos momentos en los que puedo dejar las cosas de la Universidad un poco de lado, dedicar más tiempo a mi hijo y aprovechar para hacer las cosas que le gustan a él – como salir a pasear o jugar en el parque -.

A las mujeres que son estudiantes y mamás, me gustaría decirles que aprovechen al máximo los momentos en que podemos pasar tiempo con nuestros hijos, porque ya son muchos en los que estamos llenas de trabajos y parciales de la Universidad. También me parece importante decir que hay que tener espacios en los que estén con amigos o hagan planes diferentes a solo estudiar y estar con el bebé, así sea solo aprovechar los huecos para hacer actividades diferentes. Porque hay momentos en los que uno ya está desesperado y quiere hacer algo diferente, fuera de la rutina. Y, finalmente, que, aunque haya semanas muy pesadas, verán que el esfuerzo vale la pena.

Mi proceso con mi familia fue superdifícil pero mis papás me apoyaron un montón después. La historia con mis amigos fue muy chistosa porque yo iba a la Universidad y nunca le dije a nadie que estaba embarazada, hasta que que decidí contarles y me hicieron un baby shower muy hermoso.

Lo más gratificante de ser mamá y estudiante de la Universidad de los Andes es poder demostrarme a mí misma que, a pesar de haber sido mamá tan joven, puedes terminar un pregrado en esta Universidad; donde la carga académica es tan alta y, además, no tienen muy en cuenta a estudiantes como nosotras, que somos mamás. 

Lo más difícil es equilibrar las cargas, tanto de ser mamá y ser estudiante, porque en mi caso los tres primeros años de mi hija fueron muy complicados. Estuvo muchas veces hospitalizada y yo en esos momentos tenía clases, parciales y trabajos, y era mucho más difícil cumplir con todo esto. Fui mamá canguro, que significa que tienes que tener a tu bebé en tu pecho las 24 horas del día hasta que tenga la talla y el peso que requiere, y todo eso fue muy difícil porque yo estaba estudiando en ese momento y tuve que frenar mi semestre.

No fue fácil asumir que estaba embarazada, y más estudiando en los Andes, pero hoy en día estoy muy orgullosa de ser mamá y mi hija es mi vida. Lo que les puedo aconsejar es que, si son estudiantes y mamás, siempre busquen ayuda en la Universidad cuando tenga alguna dificultad, que sean unas personas muy organizadas con el tiempo. 

Quedé embarazada terminando el semestre y volví a ingresar cuando tenía tres o cuatro meses. Parecía como si me hubiera engordado, por eso nadie se dio cuenta al principio. A mis papás les dio muy duro pero fue algo de una semana, luego me apoyaron y estuvieron ahí. Afortunadamente, tuve el apoyo económico de, en ese entonces, mi novio y de mis padres. 

No sufrí discriminación por parte de profesores porque durante el embarazo traté de que las personas no se dieran cuenta de que estaba embarazada. Siempre cumplí con todas las entregas, nunca me aplazaron algo y no pedí ayudas a no ser que tuviera que ir a urgencias. De mis amigos no hubo tratos discriminatorios, sin embargo, las personas ajenas me miraban -sobre todo los hombres, no tanto las mujeres- con cara de asombro, impresionados como si eso [el estado de embarazo] fuera raro. 

El proceso psicológico fue gigantesco porque uno no está preparado para asumir un embarazo. Muchos dicen que al tener una relación sexual uno debe ser consciente de que eso puede pasar, pero en realidad no. Todo el proceso sí afectó mi vida académica y universitaria, sin embargo, fue el semestre en que mejores resultados -en notas- tuve. 

En ningún momento dude en  tener a mi hija. Respeto las decisiones tomadas por otras personas de abortar porque [tener un hijo] me parece una decisión demasiado compleja. Pero yo decidí tenerla porque me sentía más tranquila, a pesar de todo lo que se me venía encima. Vivo con una familia muy creyente y conservadora, y ese era el miedo más grande. 

Hace un año me gradué y tengo un trabajo estable. Ese sacrificio que hice al tener a mi hija y tener que quedarme hasta tarde en la Universidad, cumplir con los trabajos, tener que dejar a mi chiquita de seis meses para poder ir a la Universidad y realizar las prácticas, es algo duro, pero al final se compensa. 

No se necesita de alguien para criar a los hijos. Si se tiene la posibilidad, increíble; pero si no, somos mujeres que tienen esa valentía y capacidad para asumir una maternidad, que al final es algo muy bonito. Los trasnochos y la lactancia son temas de los que nadie habla y son muy difíciles, pero todo pasa. Todo es un proceso. Sueño con mi hija, en ningún momento me veo sin ella.

*Nota del editor: Aunque las protagonistas de este artículo son las mamás uniandinas de pregrado, consideramos que es importante que los miembros de nuestra comunidad conozcan, además de a qué órgano de la Universidad pueden acudir para solicitar acompañamiento en casos de embarazo, cuáles son las herramientas institucionales en las que ha trabajado la Universidad para apoyarlos en este proceso. Por eso, le solicitamos a la Jefe del Centro de Diversidad (Decanatura de Estudiantes), María Rengifo Fonnegra, que fuera ella misma la que nos lo explicara*. 

Muchas gracias por contactarnos, nos encanta la idea del artículo y en especial mostrar a este grupo de mujeres que, de maneras increíbles, logran asumir el reto de ser mamás y estudiar. 

En el Centro de Diversidad hemos venido trabajando con un grupo de mamás y papás y ofrecemos lo siguiente:

1. Consejería individual, que busca apoyarlas emocionalmente en su paso por la Universidad, darles información oportuna y explorar con ellas estrategias y recursos que les permitan la flexibilidad que necesitan para cumplir sus metas académicas.

2. Junto con otras dependencias de la Universidad, trabajamos en la creación de espacios que favorezcan la maternidad, como la sala amiga de la lactancia y convenios con el jardín infantil con el que trabaja la Universidad a través de Gestión Humana. 

3. Apoyamos la creación del grupo CRECER, el cual es una iniciativa de estudiantes que son mamás y papás y que buscan ser una red de apoyo para quienes lo necesiten, a la vez que buscan visibilizar sus experiencias para que se desarrollen políticas y prácticas que las tengan en cuenta.

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