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De los amores tóxicos y otros demonios

Manual para las relaciones tóxicas

Por: Maria Paula Pinedo Egurrola y Luna Gonima Muñoz

Las redes sociales y los medios de comunicación han logrado perpetuar por años la idea de la importancia del amor de pareja. Las canciones de amor y las películas han logrado “romantizar” todo tipo de abuso en las relaciones afectivas, al punto que el uso del término “relación tóxica” ha sido normalizado y hacer parte de una, se convierte en un suceso cotidiano. Estar soltero, para muchos, se ha retratado como una desgracia y hemos considerado más importante estar con alguien que nos hace daño.

Cada vez es más frecuente escuchar que para otros, fechas como el 19 de septiembre pueden suscitar tristeza, traer recuerdos amargos sobre relaciones pasadas que dejaron cicatrices tanto físicas como emocionales. Otra cantidad enorme de personas aún no han logrado salir de un  círculo vicioso y prefieren mantenerse atados a una persona por temor a la soledad. Si bien es cierto que no todas las relaciones amorosas se desenlazan en este destino funesto, hoy, en vísperas del día del amor y la amistad, es importante recalcar esta realidad y fomentar el amor más importante: el propio. 

Todos hemos escuchado alguna vez que no se puede amar a otro si no está presente antes el amor por nosotros mismos.  Este es la base de una estabilidad emocional, y se ha convertido en uno de los  factores que más inciden -según el estudio Relaciones Tóxicas de pareja  –  a la hora de salir de una relación tóxica o entrar a ella. 

Por este motivo, a través de las voces de distintas mujeres decidimos crear un instructivo donde se explique cómo identificar una relación tóxica, qué hacer para salir de ella y cómo mejorar el autoestima luego de esa experiencia traumática. Esto por medio de cuatro pasos en los cuales se propondrá: identificación, ocupar un lugar adecuado, resignificar el concepto del amor y finalmente sanar el corazón. Para el último punto, se encontrará el testimonio anónimo de una persona que ha tenido que enfrentar este proceso y pretende visibilizar la problemática y cuán frecuente es esta en la realidad.

Paso 1: ¿Cómo identifico una relación tóxica?

Las relaciones tóxicas son aquellas relaciones que nos hacen daño, nos envenenan y enferman el cuerpo y el alma. Se dan en los diferentes dominios y relaciones de la vida: familia, pareja, trabajo, amistades, dinero, por citar algunos.Por oposición a las relaciones tóxicas están las relaciones sanas. Para saber si estamos en alguna relación tóxica miremos qué nos aporta cada una.

Las relaciones sanas son:

·Autoestima,  autonomía  y seguridad

·Identidad con nuestro ser y reconocimiento del poder en nosotros 

·Capacidad para poner límites

·Relaciones equilibradas y balanceadas

· Entender que no controlo, ni me controlan

· Sentirse escuchados y validados

·Las emociones desde donde se actúa están basadas en la confianza, la gratitud,  el amor y la generosidad, entre otras

Las relaciones Tóxicas son:

·Dolor, daño y pérdida de la tranquilidad

·Inseguridad e incapacidad para poner límites

·Relación desequilibrada

·Me siento controlado, amenazado y violentado

·Hay desigualdad en la relación. Siento que no me escuchan. 

·Asumo el papel de víctima

· Las emociones están marcadas por la tristeza, miedo a la soledad y al abandono, frustración, desilusión, resignación, apego, culpa, ira, rencor, ansiedad, reproche, irritabilidad, desconfianza, insatisfacción, entre otras

Tips para salir de una relación tóxica:

·Auto observarse permanentemente

·Evaluar la relación, darse cuenta, tomar conciencia de la relación

· Escuchar el corazón, confiar en la intuición

·Hablar sobre la situación con un especialista

· Realizar pequeñas acciones para transformarnos

Paso 2: ¡Ocupa tu lugar!

Cuando sientes que tu pareja ocupa tu lugar sin tu permiso, que transgrede tus límites aún sin fuerza  física o palabras fuertes, cuando ya no sientes que eres admirado y amado como eres, cuando ya  nos disfrutas de las cosas simples de tu día a día como antes con o sin esa persona, cuando empleas  tu tiempo en una relación que te genera dolor e INCOMODIDAD, más que felicidad, estás en una  relación abusiva y tóxica, para la cual debes buscar ayuda o de la cual debes salir pronto. 

Las relaciones humanas son el mejor regalo que podemos obtener de la vida, siempre y cuando sean  de crecimiento y dejen una sensación agradable y placentera. Pero el ser humano complejo y maravilloso en su estructura y así son sus relaciones. Tenemos diversas opiniones y múltiples formas de leer el mundo y de leer a los demás, por lo tanto, así son las formas  de sentir. 

Después de varios años de experiencia personal y profesional, he entendido que una de las  mejores maneras de tener relaciones sanas con los demás, es saber como OCUPAR TU LUGAR. El  conflicto llega cuando esto no sucede y permites que el otro te imponga lo que debes hacer o  decir. Esto en ocasiones puede ser de manera impulsiva o ligera pero termina causándote malestar o atropellando lo que tú, con buena intención o de manera espontánea, quieres expresar o hacer de manera  diferente. 

En la relación de pareja, ocupar el lugar del otro es aún más fácil, porque, le permites a ese ser especial, estar tan cerca desde lo afectivo incluso desde lo físico que se puede a veces  confundir alguno de los dos y pasar los límites del mínimo respeto, convirtiendo el amor,  en una situación abusiva y agresora. En ocasiones, eso que antes atraía como diferente,  después de un tiempo se convierte en incomodidad y entonces se empieza a ocupar el lugar del otro  corrigiéndolo, diciéndole cómo pudo haber sido mejor, lastimándolo con gestos o frases,  descalificándolo. Esto es una forma en la que se deja de admirar la belleza  de la diversidad y de la diferencia, para empezar a crear un campo de batalla tóxico, abusivo y triste. 

Una relación abusiva, puede ser sutil y pasiva, no debes asociar el maltrato con gritos o golpes  necesariamente. Hay que escuchar el corazón y la intuición porque estos no te engañan. Hay que  cuidar y proteger el lugar que ocupas, TU LUGAR, como persona como hijo, como amigo, como  padre o madre, como pareja…Este tipo de relaciones lastiman tu autovaloración. Esta aumentará cuando te sientas amado genuinamente de nuevo y exitoso en la vida afectiva, no hay nada que lastime más que sentirse descalificado buscando aprobación de los demás. Por esta  razón, no hay ningún motivo para permanecer con alguien que te lastima, tú debes ser tú mismo  factor de protección y no engañarte, no perpetúes relaciones cuando tu corazón ya te ha dado un  aviso importante. Hay que buscar ayuda o simplemente con valentía y coraje, hay que decirle a la  otra persona, “muchas gracias, ¡OCUPA TU LUGAR!” 

Paso 3: Resignifica el concepto de “amor”

El amor revolucionario

Para vivir un amor distinto es indispensable la resignificación del concepto. Es necesario vivir nuestras relaciones sexo afectivas desde un paradigma alejado de la idea del amor romántico. Pues seguir reproduciendo estereotipos de relaciones vistos en películas, libros y en la sociedad en general, es la fórmula para el fracaso de toda relación.

Me atrevo a hacer esta afirmación con radicalidad, pues la gran mayoría de relaciones afectivas en donde existen jerarquías de género, ideas de posesión, sensación de necesidad y reducción de todos los aspectos de la vida a la pareja, tienden a caer en círculos de violencias o en los que conocemos como amores tóxicos.Por esta razón, para vivir el amor de una manera distinta, y por ende, para atravesar un proceso de “tusa” que sea verdaderamente disruptivo, es necesario cambiar la manera en la que pensamos y experimentamos estas relaciones.

Para empezar, hay que reconocer que el amor no todo lo puede y que en definitiva una relación no es para siempre. De esta manera, entraremos a una relación reconociendo que el amor también es un proceso, en donde van a haber altibajos, retrocesos e incluso cierres. Así las cosas, por más que  yo ame con cordura, el proceso puede llegar a su fin, porque esa es su naturaleza. Otro aspecto que es indispensable reconocer es que la otra persona no me pertenece. Hay que empezar por cambiar la idea de que el otro es mío, de esta forma lograremos resignificar la idea de pareja entendida como un bien. No olvidemos que nuestro compañera o compañero es una persona libre, que tiene el derecho a estar y a irse cuando así lo decida. Cuando este pensamiento se instaure en todas las relaciones lograremos vivir el amor de manera responsable, revolucionaria y, si así se quiere, Feminista.

Paso 4: Sana tu corazón (Testimonio anónimo)

Toda mi vida he visto como mi mamá ha estado involucrada en una relación abusiva con mi padre. Hasta hace dos años cuando cumplí veinte por fin contemplé lo que siempre había añorado: su separación. A pesar de haber vivido tantas amenazas y sufrimientos por parte de él,  nos mantenía económicamente y por eso mi madre nunca había tenido el valor de salir de esa relación que le causaba tanto daño físico y psicológico. Siempre pensé que lo más difícil sería que ella tomara la decisión de separarse de él, pero con el tiempo, me di cuenta que el mayor sufrimiento en cierta medida, vino después de este acontecimiento.La falta de compañía, la soledad, la falta de amor por una pareja y el no sentirse linda o con valor alguno fue de los sufrimientos más fuertes que tuvo que superar mi madre. El amor propio que tuvo que empezar a construir, fue de los procesos más complejos que tuve que vivir con ella y que aún no ha terminado incluso cuando han pasado dos años.

 El gran cambio en este proceso radicó en buscar una ayuda profesional que le aportará esa guía que quizás ni ella ni yo hubiésemos podido encontrar solas. Tuvo que estar sometida a distintas terapias y actividades para el desarrollo personal que le permitieran salir de  su zona de confort y modificar esa vida a la que estaba acostumbrada. Pronto descubrí que mi mamá tenía que darse el valor que merecía. Debía arreglarse para ella,  escribir sus virtudes y talentos y encontrar de nuevo a la mujer que había olvidado. En realidad debo admitir que ese proceso no solo fue de ella sino también mío  Descubrí que las relaciones abusivas afectan a todos los terceros involucrados,  esto bajó mi autoestima y limitó mi perspectiva en torno a los hombres. 

El amor propio siempre ha sido fundamental y creo que hasta el día de hoy entendí, que para estar en cualquier relación debe primar este valor. Teniendo esto en cuenta es que  se puede entablar una relación sin depender de ella totalmente. 

Aprender a identificar las relaciones tóxicas, saber establecer límites y ocupar un lugar adecuado, así como resignificar el concepto de amor y aprender a sanar el corazón son los primeros pasos, de un proceso mucho más largo, para salir de este círculo vicioso. Con este manual pretendemos dar unas pautas iniciales para que, con ayuda y tiempo, muchas personas que experimentan esta realidad puedan superarla y así alejarse de los amores tóxicos y otros demonios.  

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