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El caso Stella Conto: Una lucha por la reivindicación femenina

Por: Gabriela Forero Murra

“Yo pensaba que iba a lograr sensibilizar antes, sin tener que llegar a la Corte Constitucional”. Estas son las palabras que la ex Consejera de Estado Stella Conto utilizaba mientras esperaba una sentencia en firme que concluyera el proceso judicial que había iniciado en 2013. Este año continúa la espera: si bien la Corte Constitucional falló a su favor y determinó que los jueces sí pueden ordenar reparaciones económicas en divorcios, la sentencia aún no está en firme. Conto espera que esta decisión sin precedentes cree una herramienta para que las mujeres que son víctimas de violencia intrafamiliar puedan recibir indemnizaciones económicas, que ya están estipuladas internacionalmente, pero -hasta ahora- serían implementadas en el ordenamiento colombiano.

El proceso

En 2013, la ex magistrada del Consejo de Estado Stella Conto decidió divorciarse de su esposo alegando ultrajes, trato cruel y maltrato familiar. El divorcio fue decretado por el Juzgado Once de Familia de Bogotá y confirmado por la Sala de Familia del Tribunal Superior de Bogotá. Estos encontraron probadas las causales alegadas, sin embargo no decretaron alimentos. Lo anterior puesto que los despachos consideraron que, como para ese entonces Conto era magistrada y recibía ingresos que ascendían a los 25.000.000 de pesos, no tenía necesidad económica. Se decretó entonces que sus ingresos le bastaban para subsistir y proveer alimentos a sus hijos. 

Ante esta decisión, el 2 de junio de 2017 Conto interpuso una tutela, alegando la violación a sus derechos fundamentales y pidiendo “no ser discriminada por razones de género, ni por ser víctima de violencia intrafamiliar” Conto pedía ser resarcida por el daño que se le causó con el desconocimiento de su derecho fundamental a vivir “libre de violencia, discriminación de género y violencia intrafamiliar”. Esta tutela fue -en primera instancia- a la Corte Suprema de Justicia (sala Civil) que reconoció el derecho a la indemnización tras hacer un análisis completo de la situación. Sin embargo, por impugnación, este fallo fue revocado por la sala Laboral de la misma Corte que alegó que la tutela no era la vía para exigir la reclamación, pues existían otros mecanismos.

La Corte Constitucional

Finalmente, mediante sentencia SU-080/20, con ponencia del magistrado José Fernando Reyes Cuartas, la Corte Constitucional tomó la decisión final, se decretó a favor de Conto una cuota de alimentos con la intención de resarcir los daños de los que fue víctima dentro de su contexto familiar. En la sentencia se exhorta -de igual manera- al Congreso de la República, para que, “en ejercicio de su potestad de configuración legislativa, regule ampliamente el derecho fundamental a acceder a una reparación integral en los casos de violencia intrafamiliar”.

Al derecho entrevistó a la ex-magistrada Stella Conto y a Natalia Ángel Cabo -quien fue conjuez de la decisión- para entender las complejidades jurídicas de este fallo y lo que significa para la reivindicación de las mujeres víctimas de violencia.  

De acuerdo con Natalia Ángel Cabo, doctrinante, catedrática de la universidad de los Andes la sentencia es absolutamente revolucionaria pues “en últimas, va a modificar los derechos de divorcio porque va a incluir una herramienta de reparación que no existía”. Por lo anterior, resulta interesante y necesario llevar a cabo un análisis más profundo del detrás de escena de esta decisión, que sienta precedente en una región desconocida marcada por la impunidad .

“Mis primeros acercamientos con los problemas del patriarcado fueron académicos y como muchas mujeres, yo separaba el problema del derecho y los problemas de mi vida”, relata Stella Conto, quien afirma hoy que los jueces deberían tener la obligación de fallar de acuerdo con la realidad porque el derecho no es una estructura que pueda desconocer el cambio social. Conto asegura que a lo largo de su propio proceso esto no fue claro.

Natalia Ángel coincide y afirma que esta sentencia es un avance para entender las relaciones de poder y estar alerta. “En últimas, terminamos haciendo un llamado a los jueces a tener perspectiva de género”. Esto, de acuerdo con la conjueza, no implica siempre fallar a favor de las mujeres, sino tomar conciencia sobre la situación particular de vulnerabilidad a la que han sido sometidas y estar alerta sobre la misma. 

Para Ángel, este fallo denota lo atrasada que se encuentra la legislación colombiana en estos temas tan urgentes “Esa sentencia muestra que, si bien en el derecho colombiano no había un mecanismo para solicitar reparación en los incidentes de divorcio, a nivel internacional sí existía. El argumento se basaba entonces en traer a colación el bloque de constitucionalidad” pero aplicar esto no fue fácil, después de una conciliación fallida, Conto fue advertida de que la Convención de Belém Do Pará (que utilizó posteriormente la Corte Constitucional como sustento) no era aplicable y por tanto, no se vería reflejada en el fallo.

La sentencia de la Corte Constitucional, tuvo un proceso largo, en el que muchas veces la discusión se perdía en asuntos no esenciales, como el hecho de que Conto estuviese pidiendo alimentos en sentido estricto y no el derecho de la mujer a ser reparada, consecuencia del maltrato. Las minucias dificultaron el desarrollo del proceso, pero no detuvieron la búsqueda de dejar en firme una sentencia que pudiera ser citada para proteger la vida y derechos de las mujeres en Colombia.

Pero para Conto, los únicos obstáculos no se encontraban en el contenido de la sentencia, el acceso a los espacios de decisión también fue difícil. Al iniciar su proceso, fue llamada a una conciliación donde se le recomendó, fuertemente, que conciliara, que “como magistrada, diera ejemplo” y no continuara con el proceso. Esta actitud disuasoria recuerda una vez más que en Colombia el acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia es sumamente obstaculizado y no permite una denuncia efectiva, teniendo como consecuencia que menos del 40% de las mujeres que sufren violencia intrafamiliar busquen algún tipo de ayuda .

En los últimos 10 años, 2.657 mujeres han intentado denunciar a sus parejas por violencia intrafamiliar pero han sido asesinadas en el intento. Frente a estas cifras desgarradoras, la ex magistrada tomó la decisión valiente de levantar su voz y usar su conocimiento y trayectoria, para “conseguir una herramienta que necesitamos las mujeres”. Conto hace énfasis en que luchó, durante todo el proceso, para separarse como Magistrada de la sentencia, y plantearla, no desde el caso concreto sino desde la necesidad del reconocimiento de esta herramienta para todas las mujeres.

Así, Stella Conto continuó con su pleito, enfrentando toda una dimensión de revictimización ¿Por qué no denunció antes? ¿Por qué esperó? ¿Los hechos sí son ciertos? fueron varias de las preguntas que Stella Conto se vio obligada a responder en múltiples ocasiones, para posteriormente encontrarse con fallos que negaban la existencia de la violencia. Conto afirma que sufrió violencia económica durante el proceso, para ella el hecho de que se haya utilizado el argumento de que ganaba lo suficiente como base para negar una indemnización, invalida la posibilidad de que una mujer pueda tener un buen desarrollo profesional y una carrera exitosa.

Si bien la sentencia de la Corte Constitucional surge brindando una herramienta para reivindicar la violencia mediante la aplicación de la Convención de Belém Do Pará, de acuerdo con Conto, esta decisión es solamente el espejo de un problema, pues “somos nosotros los que hemos construido una sociedad desigual sobre el atropello del otro”.

De acuerdo con la ex-magistrada, aún faltan muchas decisiones y educación para erradicar estas situaciones, puesto que, cuando hay problemas sociales, están cimentados en creencias equivocadas que perpetúan en el tiempo. “Creemos que las mujeres son cosas y que su cuerpo y su vida están sujetas al poder de alguien más. Es por esto que el cambio empieza con la formación, la cual ha de darse desde el colegio y las universidades, haciendo que el feminismo deje de ser visto simplemente como una materia electiva y una cosa de las mujeres. Así, es necesario un cambio y no se deben escatimar recursos para alcanzarlo.

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