Saltar al contenido

Renuncia decana de la Facultad de Derecho

En la tarde del martes 13 de octubre, el rector de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria, envió un correo a la Facultad de Derecho para anunciar la renuncia de la decana Catalina Botero y su permanencia en el cargo hasta el 31 de enero del próximo año. Para entender el anuncio y sus implicaciones, el periódico Al Derecho y el periódico El Uniandino se unieron para investigar sobre las razones de la renuncia, las reacciones y el futuro de la Facultad de Derecho. 

La trayectoria de Catalina Botero y sus razones para irse

Catalina Botero, abogada uniandina, fue nombrada como decana en septiembre de 2016 en reemplazo de Helena Alviar, siendo la única candidata que no hacía parte de la planta de profesores. Su trayectoria previa ha oscilado entre la academia y el sector público y su especialidad —en general— ha sido en el área de derecho constitucional. Entre los últimos cargos que ocupó antes de la decanatura resaltan el de Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos y el de Instructora del Centro Knight para Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas. También, para entonces, había sido profesora en varias universidades nacionales y extranjeras y conjuez de la Corte Constitucional.

Hablamos con Botero para repasar su paso por la decanatura, conocer los motivos de su renuncia y sus expectativas frente a quién ocupará su lugar. En principio, llegó a la decanatura con el interés de cualificar el debate jurídico y formar profesionales con vocación de servicio público. Consideraba que el capital social combinado con el liderazgo nacional y regional de la Facultad representaban un enorme potencial. Sin embargo, nos dijo que se encontró con varios obstáculos al tomar el cargo. Por un lado, estaba la compleja situación financiera nacional y, en consecuencia, las limitaciones presupuestales al interior de la Universidad. También cuenta que encontró una Facultad que crecía y mutaba a un ritmo acelerado, y que enfrentarse a tareas administrativas no ha sido jamás el fuerte de los abogados: “no somos buenos administradores, en general las facultades de derecho administradas por abogados suelen tener problemas, porque nosotros -y me incluyo- no sabemos de eso”, agrega Botero. 

Para octubre de 2020 Catalina Botero completa dos períodos y cumple cuatro años como decana. Entre sus principales logros Botero resalta la expansión de áreas y la creación de nuevas clínicas en el Consultorio Jurídico, la publicación semestral de la revista académica The Latin American Law Review, el Programa de Formación Judicial, el proyecto ICON Colombia  y las alianzas con universidades del país para la implementación del aprendizaje en el campo judicial y la creación de la Red de Educación Jurídica. También destaca el fortalecimiento de la investigación en particular en aportes a la construcción de paz y el trabajo de género y verdad, además de las colaboraciones y alianzas con otras facultades y organizaciones. 

Desde un punto de vista administrativo, la Decana considera que uno de los proyectos más difíciles fue la transformación de la cultura institucional. En una Facultad en permanente evolución y expansión, fue necesario crear procedimientos claros y transparentes para tomar decisiones, asignar recursos y rendir cuentas. Ahora, cuenta que tras evaluar los logros de su gestión tomó la decisión, en reposo desde hace varios meses, de renunciar. 

Naturalmente, con su partida varios proyectos e investigaciones quedan a medio camino. Al respecto, nos dijo que es importante que aquello que se inició en su gestión se enraice en la facultad y cuente con dolientes y recursos garantizados. La Decana está convencida que quien la reemplace deberá velar por la continuidad de proyectos ya creados, entre ellos el de formación judicial y el de democracias dignas. Para Botero, construir sobre lo construido es tan necesario como la renovación. “Yo creo que hay unos proyectos que están ahí, que tienen recursos externos, que tienen unos dolientes en la facultad, ojalá llegue alguien que los potencie y que tenga mejores y más ideas, pero que continúe sobre la base, no de lo que yo he hecho, sino sobre lo que ha hecho la Facultad durante 52 años”, concluye la decana.

Tras conversar con algunos profesores y comentar sus deseos de hacerse a un costado con el rector, la decana ha estado programando su salida desde hace un año. Considera que los cambios son valiosos “en los cargos de gestión a mí me parece importantísimo que haya cambios, porque si no uno se acostumbra, deja de innovar y de impulsar ideas”. Agrega que logró encontrar los recursos para la continuidad de los proyectos ya iniciados, incluso tras la reorganización presupuestal que resultó de las decisiones para afrontar los efectos económicos de la pandemia. Así, de su experiencia como decana también le queda la capacidad de tomar decisiones orientadas a enfrentar las crisis y a mantener la integridad de los proyectos académicos, al respecto afirma que “el decano o la decana se va a encontrar con una situación consolidada, no sabemos con qué tenga que lidiar, pero ya no con la tormenta”. 

Finalmente, sobre su destino, nos comentó que percibe el futuro con emoción: “Los cambios a mí me sirven y me entusiasman. No solo me parecen buenos por la gestión para una entidad, sino que me parecen buenos para uno. Los nuevos desafíos, volver a empezar”. Botero seguirá investigando y gestionando proyectos académicos. También le interesa retomar el litigio y continuar dando cursos en universidades extranjeras y nacionales en las que venía trabajando. “Yo siempre tengo muchos proyectos, por eso no me da miedo el cambio”.

La renuncia de cara los profesores

“El rector enfatizó la continuidad en la gestión, así que esperemos que eso signifique que los profesores finalmente tendremos voz en el proceso”

Isabel Cristina Jaramillo

Hace un par de semanas, Al Derecho publicó un reportaje que expone las diversas percepciones de la administración de Botero. En todo caso, el anuncio de su renuncia también fue comentado entre profesores y estudiantes. Nos pusimos en contacto con con varios profesores de la Facultad de Derecho para indagar en sus impresiones iniciales frente a lo sucedido y los cambios que podrían venir para la Facultad.

De acuerdo con Carolina Moreno, profesora de planta y exdirectora del Consultorio Jurídico de Los Andes, el hecho de que la Decana no continuara siempre había sido un desenlace posible. A su juicio, ese riesgo siempre está incluso antes de la culminación del período de cada decano. Además, acotó que —al menos en los últimos años— “ese es el tiempo que han permanecido los Decanos: dos períodos”. Por lo tanto, cumplido el cuarto año de Botero a la cabeza de la Facultad de Derecho, que dejara su puesto era una posibilidad que siempre se contempló.

Sin embargo, para la mayoría de los profesores contactados, la renuncia era poco evidente. Para Mauricio Rengifo, Director del área de Derecho Privado, se trató de “una renuncia un tanto inesperada, en la medida en que muchos creíamos que iba a estar, por lo menos, un tercer período, pero no fue así”. Parte de esta afirmación fue confirmada por los también profesores de planta, Isabel Cristina Jaramillo y René Urueña, quienes aseguraron no haber tenido indicios previos de la decisión de Botero.

Lo que sí es claro para todos los profesores entrevistados es la necesidad de que en una nueva gestión exista continuidad frente a algunos de los procesos que ya se están adelantando al interior de de la facultad. De acuerdo con Rengifo, la Decana Botero se destacó por crear procesos muy objetivos en la selección de nuevos profesores y la asignación de recursos, e insistió en que se esforzó por ser muy imparcial y objetiva en el manejo de la Facultad.

En este mismo sentido, Luisa María Acevedo, profesora de cátedra de la facultad en los cursos de Propiedad y Derechos Reales y Derecho Romano, aseguró que es pertinente hacer un listado de los procesos que Botero emprendió en cuanto a transparencia administrativa, integración y acercamiento, para debatir –con estudiantes y profesores— qué proyectos definitivamente han avanzado y se les debería dar continuidad, aunque permitiéndole al nuevo ocupante de la decanatura dejar su huella. Según la profesora Jaramillo, ahí radica la importancia del comunicado oficial enviado el martes por Alejandro Gaviria: “El rector enfatizó la continuidad en la gestión, así que esperemos que eso signifique que los profesores finalmente tendremos voz en el proceso”. 

Lo que significa para estudiantes y egresados 

“Diría que el principal reto es la posible reforma del currículo de derecho que tarde o temprano se va a tener que dar”

Juan Felipe Bonivento

Las anteriores reacciones responden a una relación sobre todo laboral entre los profesores y la decana, pero también presenciaron, desde otra perspectiva, la gestión de Botero estudiantes y egresados de los últimos años. Ellos han sido testigos de los cambios pedagógicos y administrativos de la Facultad de Derecho y ahora, tras la renuncia de Botero, hacen una evaluación de su gestión y comparten sus impresiones sobre la renuncia. 

Por el lado de los estudiantes, conversamos con los representantes estudiantiles ante el Consejo Estudiantil Uniandino (CEU). Pablo Mejía, uno de los representantes, considera que la Facultad de Derecho pierde una gran decana, en todo caso está a la expectativa del nuevo nombramiento “pues estos cambios de liderazgo casi siempre implican cambios en la forma en la que se concibe la Facultad y la educación”.  Por su lado, Camilo Bustos, otro de los representantes estudiantiles, recibió la noticia entre la incertidumbre. Expresa que los estudiantes deben esperar, curiosos y críticos, los perfiles que se postularán al cargo. Sobre la renuncia de la decana complementa que “aunque no tengo muy claras las razones por las cuales renuncia, si ella considera que ya cumplió su ciclo y es precisamente por lo que se aparta, diría que el cambio fue oportuno”.

Del lado de los egresados, Juan Felipe Bonivento, graduado en el 2019 y exrepresentante estudiantil de la Facultad de Derecho y del Consejo Académico nos dijo que “su decanatura desde el principio tuvo un claro interés de posicionar a la Facultad en los debates más importantes de la actualidad nacional y creo que ese fue uno de sus grandes aspectos positivos”.  Destaca de su gestión la creación del  banco de jurisprudencia transicional, la nueva revista de derecho The Latin American Law Review,  y su interés por interactuar con la academia más allá de la facultad a través de la invitación a los estudiantes para participar en  la política, los medios, los gremios y la rama judicial. 

Finalmente, Bonivento opina que la próxima gestión tiene varios retos por cumplir. “Diría que el principal reto es la posible reforma del currículo de derecho que tarde o temprano se va a tener que dar”. De igual manera, insiste que la comunicación fluida entre facultad, profesores y estudiantes es otro aspecto pendiente, no solo en la facultad sino en la Universidad en general. 

Lo que se viene para la Facultad de Derecho

“Hay varias personas que participaron en el proceso anterior y en cuyas manos la Facultad estaría muy bien”

Isabel Cristina Jaramillo

Los estatutos de la universidad le atribuyen al Comité Directivo la función de nombrar, de entre candidatos presentados por el rector, a los decanos de cada facultad. Más allá de estos requisitos, nada dicen los estatutos sobre los criterios y proceso de selección. Así, el rector podría proponer mecanismos de selección para presentar al candidato que considere. Una fuente que ha sido cercana al nombramiento de la nueva decana de la Facultad de Ingeniería, relata que en esa ocasión Gaviria recibió, como una forma de preselección, postulaciones provenientes del interior de la facultad y a partir de allí finalmente eligió a su candidata.  En todo caso, no es una exigencia que el nuevo decano sea elegido entre los mismos profesores de la facultad, por ejemplo, en el caso de la Facultad de Derecho, la decana Botero fue nombrada incluso siendo externa a la planta de profesores. 

Botero, con base en su propio nombramiento y los que ha observado como decana, cuenta que hay dos procesos paralelos para la selección de un nuevo decano. Por un lado, está lo que llama el nivel central, es decir el rector y los vicerrectores, quienes indagan en las necesidades y proyecciones de la facultad. Para eso, tienen en cuenta los aportes del personal administrativo, personal de soporte,  profesores y estudiantes. Por el otro lado, se reciben postulaciones de profesores y de terceros y, con las indagaciones previas, se entrevistan a los postulados y se definen en una lista corta los candidatos entre los cuales estará el próximo decano. 

“una cosa es ser profesor de planta, y otra es tener experiencia académica. […] Que haya decanos que salgan del seno de la facultad y que sean profesores de planta es una posibilidad interesante”

Marcela Castro

La discusión del futuro de la decanatura de la Facultad de Derecho ya ha comenzado a lanzar preferencias en las características del perfil deseado de la próxima decana o decano. Uno de los puntos discutidos es si quien ocupa el cargo debe estar entre los profesores de planta de la facultad o si otra aproximación profesional es válida. El debate también se dio al momento del nombramiento de la misma Botero. Marcela Castro, profesora de planta de la facultad comenta que “una cosa es ser profesor de planta, y otra es tener experiencia académica. […] Que haya decanos que salgan del seno de la facultad y que sean profesores de planta es una posibilidad interesante. Nadie puede decir que Catalina no tuvo experiencia académica, fue profesora durante muchísimos años en la facultad y en otras universidades nacionales y del exterior”. 

Para otros profesores, el perfil de quien sea nombrado decano debe ser eminentemente académico. Según Luisa María Acevedo, este perfil debe ser el de una persona sensible a las necesidades de una entidad “cuyo propósito principal es la impartición de la educación y la ética”. En este sentido, resaltó que “administrar la Facultad requiere una sensibilidad pedagógica y empática respecto de los estudiantes como protagonistas de la educación, y de los profesores, que participan en el proceso”.

Desde la perspectiva de otros docentes, sin embargo, el factor determinante en la elección de un nuevo Decano radica en la capacidad de administración, más allá de ser grandes académicos. “La Universidad es un ente bastante burocrático y con muchos procedimientos que requieren conocimiento”, anotó la profesora Moreno. Para ella, ser Decano implica liderar la “pequeña empresa” que es la Facultad de Derecho, por lo que “el liderazgo, la gerencia de proyectos y el empoderamiento” son habilidades necesarias.

Ambos atributos son esenciales para Marcela Castro, profesora de planta de la Facultad. De acuerdo con ella, además de tener una “clarísima vocación académica”, quien ocupe el cargo debe “ser un buen gestor y un buen líder”, que entienda que la Facultad es también “gestionar, solucionar conflictos, ejecutar presupuestos y contratar gente”. Además, como la profesora Acevedo, enfatizó en la necesidad de que el o la elegida “tenga una empatía especial con las personas”.

Con todo, la mayoría de los profesores no se atreven, aún, a dar el nombre de candidatos específicos para ocupar la decanatura. “La coyuntura no da pistas de qué quiere la universidad, y sin pistas es muy difícil”, contó un profesor de planta que pidió no ser mencionado, quien dijo, además, que las actuaciones de Gaviria desde que asumió la rectoría “no son muy dicientes” frente a quién podría suceder a Botero.

No obstante, todos los docentes entrevistados concuerdan en que lo más natural sería que el nuevo decano o decana fuera una persona de adentro, más específicamente, un profesor o profesora de la Facultad. “Hay varias personas que participaron en el proceso anterior y en cuyas manos la Facultad estaría muy bien” aseguró la profesora Isabel Cristina Jaramillo, quien añadió que “lo que hace tiempo pedimos los profesores es que la decanatura esté en manos de un profesor/a de planta”. A su voz, se suma la de Mauricio Rengifo, quien insistió en que preferiría a “alguien de adentro, porque conoce más de cerca los problemas, los retos, las dificultades y las aspiraciones de todos”. A su juicio, para una persona que provenga de la Facultad sería más fácil “hacer los cambios que haya que hacer” y las profundizaciones necesarias en las cosas que están bien hechas.

Por : Carlos Morón, Heiler Brian, Juan Pablo Buitrago, Rosa Núñez, Santiago García y Susana Echavarría 

Esta investigación se publica como parte de una colaboración entre el periódico El Uniandino y Al Derecho . Para conocer más sobre El Uniandino pueden visitar su página web

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: