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¡Habemus Decana!

El camino de Eleonora Lozano hacia la Decanatura de Derecho

Lozano tomará las riendas de la Facultad desde el próximo 1 de febrero, cuando iniciará su período de dos años. Sucederá a Catalina Botero, quien declinó presentarse a la reelección en octubre del año pasado.

Cuando Catalina Botero declinó reelegirse, con la pandemia al alza y en la mitad de un año académico, la noticia cayó como una bomba. Los últimos dos Decanos (Helena Alviar y Eduardo Cifuentes) habían tenido sendos mandatos de seis años (tres periodos de dos años), que había hecho pensar a los miembros de la facultad que esta nueva duración sería la nueva normalidad.

 Por eso, la búsqueda del reemplazo de la Decana Botero desató un proceso con una exposición pública y una atención que no se recordaba. El Rector en persona hizo parte del Comité de Selección que conformó la lista final de candidatos -entre los que se encontraban, como contamos, destacadas figuras como René Urueña o Isabel Cristina Jaramillo-, de entre los cuales el Comité Directivo seleccionó finalmente el viernes 29 de enero, el nombre de Eleonora Lozano Rodríguez, hasta ahora Directora del Doctorado en Derecho.

“Una mujer de armas tomar”

Eleonora Lozano es abogada y economista uniandina, graduada de una generación de estudiantes influenciada por las figuras de sus profesores Eduardo Álvarez Correa y Ciro  Angarita Barón. Tiene una Maestría en Economía de Los Andes y un Doctorado en Derecho de la Universidad de Salamanca. Desde 2015, Lozano dirigía el Doctorado en Derecho de la Facultad, cargo al que llegó nombrada por la Decana Botero tras la salida de Isabel Cristina Jaramillo, quien renunció por sus diferencias con la gestión de Botero. 

Hasta su elección como Decana, y desde 2015, Lozano fungió como Directora del Doctorado y de la Maestría en Tributación de la Facultad. Bajo su dirección el programa de Doctorado recibió, el año pasado, la Orden a la Educación Superior y a la Fe Pública “Luis López de Mesa” por su contribución al mejoramiento de la calidad de la educación en Colombia. 

En declaraciones exclusiva para Al Derecho en medio del proceso de selección, Lozano dibujaba el perfil de su Decano ideal, en lo que ahora podría convertirse en su nueva hoja de ruta: valorar las diferencias en la aplicación del Derecho, promover diálogos trans e interdisciplinarios, propuestas de impacto en el campo de la ética profesional, fomentar el diálogo sobre las metodologías de enseñanza jurídica, fortalecer la internacionalización de la Facultad y ser un eficiente líder administrativo, que promueva la investigación y el trato humano.

Sobre las cambios urgentes que requería la Facultad, Lozano no dudaba en señalar que su idea de gestión parte de una continuidad institucional: “Venimos de múltiples estilos de decanatura y todos estos han aportado en la construcción de lo que hoy somos. Hay que construir sobre lo construido e innovar y proponer en los nuevos retos que enfrenta el derecho” afirmaba. 

Con su elección, se ha confirmado el clamor unánime de la planta de profesores durante el proceso de selección: querían a uno de los suyos al frente de la Decanatura. Según fuentes que conocen el contenido de las reuniones que se llevaron a cabo, la petición más recurrente de los profesores de planta era que el siguiente Decano fuera uno de ellos, alguien que conociera la dinámica interna de la facultad y a su gente. Esto después de una Decana como Botero, quien venía de trabajar en la CIDH y no dictaba clases en Los Andes hacía unos años al momento de ser escogida. 

Sobre esta última, Lozano valoraba su partida como parte de los procesos normales de la Universidad, resaltando como las instituciones parecen trascender los liderazgos personales: “Las renuncias a cargos, y más de dirección académica, pueden suceder en cualquier momento, más aún cuando se siente, como es el caso de la Decana Botero, que el deber se ha cumplido. Por lo anterior, no creo que afecte el normal desarrollo de la Facultad, pues tenemos sinergias propias que no nos frenarán y que han sido generadas de tiempo atrás”.

Eleonora fue elegida tras un proceso de elección abierto desde noviembre del año pasado, en el que se surtieron 4 etapas y se recibieron diversas postulaciones de candidatos para el cargo. De la terna final, como anunciamos, formaron parte los también egresados y profesores de planta de la Facultad Isabel Cristina Jaramillo, René Urueña y Felipe de Vivero, así como un profesor de Cátedra.

La selección estuvo encabezada por un Comité variado en el cual los profesores estuvieron representados por la reconocida jurista y académica Marcela Castro de Cifuentes y la participación estudiantil estuvo liderada por diversos grupos estudiantiles tales como los Representantes del CEU y demás círculos de participación. En palabras de la saliente Decana Botero “probablemente el comité de más alto nivel que se ha integrado para la elección de un Decano”, que incluyó también a la Vicerrectora académica Raquel Bernal, el Presidente del Consejo Superior Eduardo Pacheco, la egresada Elvira María Restrepo y, excepcionalmente, al mismo Rector Gaviria, en quien usualmente recaía la decisión final.

El proceso de elección: apertura y evaluación

Con base en un informe entregado por la Decana saliente al Consejo Académico respecto al estado actual de la Facultad, sus retos, oportunidades y el estado de sus procesos internos (informe que todavía no se encuentra público en la página de la Secretaría General ni está adjunto a ninguna de las actas publicadas que Al Derecho revisó), se creó un perfil con las competencias y fortalezas que el nuevo ocupante de la decanatura debía poseer. En el perfil, construido a través de reuniones con profesores (de planta y de cátedra) y equipos administrativos y de apoyo de la Facultad, también se reflejan los retos en gestión administrativa, financiera y personal que la nueva Decana debe ser capaz de afrontar.

Posteriormente, con las candidaturas ya entre manos, los potenciales Decanos tuvieron que escribir un documento con sus propuestas en caso de ser elegidos al cargo y fueron citados a una entrevista por parte del Comité de Selección. La evaluación de dichos documentos y las respectivas entrevistas fueron un insumo fundamental en la decisión final del Comité, junto con la evaluación de las competencias académicas, administrativas y personales de cada candidato.

Sin embargo, como confirmó la saliente Decana Botero, el Comité no evalúa a los candidatos en abstracto sino con base en el citado perfil: “lo hacen pensando en quién es el mejor candidato de acuerdo a lo que se necesita, no necesariamente quién es el mejor candidato en general”. Luego de un proceso de deliberación y evaluación frente a los insumos recogidos, la decisión llegó hoy firmada personalmente por el rector Gaviria y enviada desde el correo de Rectoría a la bandeja de entrada de los estudiantes de Derecho. 

Sobre la abrupta transición (pues la nueva Decana tiene apenas dos días antes de asumir su cargo), la saliente Decana Botero le restaba importancia a este hecho como un potencial problema: “No hay traumatismo. Quien entra sabe en detalle lo que tiene la facultad, lo que hace falta y lo clave: como mejorarla. Hay una ruta que el nuevo decano podrá priorizar de acuerdo con sus preferencias”, concluía.  A su juicio, la existencia de grupos de empalme al interior de Derecho en temas financieros, administrativos, académicos, de investigación, y el proceso autorreflexión surtido con miras a la renovación de la acreditación de alta calidad, hacen mucho más amena la trancisión.

Los retos de “construir sobre lo construido”

La incertidumbre por los retos se ha manifestado desde ya. Como nos contó la profesora Carolina Moreno hace algunos meses, “la Universidad es un ente bastante burocrático y con muchos procedimientos que requieren conocimiento”, resaltando la necesidad de un liderazgo con experiencia, que sepa lo que debe hacerse resaltando el liderazgo, la gerencia de proyectos y el empoderamiento como insumos fundamentales. Estas son, con seguridad, cualidades administrativas indispensables para la nueva Decana especialmente en una coyuntura en la que debe primar la austeridad y la buena gestión 

En este sentido, los Representantes del CEU resaltaban, un día antes de la elección, 4 cualidades necesarias del futuro líder: (i) miembro de la Facultad, (ii) buen docente y gestor, (iii) que tenga liderazgo y empatía, y (iv) que valore la diversidad. Parece ser que el Comité Directivo la encontró todas en su seleccionada.

La nueva Decana llega en un momento difícil para la institución que tendrá que dirigir: con un proceso de reacreditación en marcha y unos recortes económicos notorios como resultado de la pandemia, el lunes 01 de enero deberá iniciar formalmente su período.  El reto que le espera incluye además mantener en lo más alto una Facultad consolidada como una de las mejores a nivel nacional y hacer frente a los anuncios hechos desde Rectoría para 2021-1 (tanto sobre presencialidad como adaptación a las circunstancias). 

Aunado a lo anterior, Lozano deberá enfrentarse a cambios en la forma como se comenzará a medir la idoneidad de los egresados de Derecho en todas las instituciones de educación superior del país. Con el examen habilitante para ejercer el Derecho, creado por la Ley 1905 de 2018 y cuya exequibilidad fue confirmada por la Corte Constitucional a través de la Sentencia C-138 de 2019, será necesario adoptar medidas para la correcta preparación de los estudiantes uniandinos. También, Lozano enfrenta la tarea adaptar la enseñanza del Derecho en Los Andes a una profesión jurídica cada vez más vinculada con las nuevas tecnologías. Este no debería ser un problema puesto que en reiteradas ocasiones, ha mencionado la importancia de incorporar la tecnologías dentro de la enseñanza del derecho y que ha hecho un esfuerzo importante de investigaciones sobre el tema.

En cualquier caso, Lozano deberá hacer frente a una multiplicidad de nuevos retos y decidirá el enfoque con que iniciará su período como Decana, tras cuatro años de Catalina Botero. No obstante, buscará dejar su huella en una administración cuyas decisiones, seguramente, estarán mediadas por la incertidumbre que genera la pandemia. Para ella es claro que  “Hay que construir sobre lo construido e innovar y proponer en los nuevos retos que enfrenta el derecho”.

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