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En Exclusiva para Al Derecho: La primera entrevista de la Decana Lozano

Eleonora Lozano lleva poco menos de un mes como Decana, desde que el Comité anunciara su nombramiento como sucesora de Catalina Botero. Su programa de gobierno con las nuevas prioridades de su Decanatura, su primera acción como Decana y las reformas que implementará. Léalo en esta entrevista en exclusiva para Al Derecho, la primera desde que llegó a la oficina que alguna vez ocupó Eduardo Álvarez-Correa.

“Una niña del Saint George”

Eleonora Lozano, cucuteña de nacimiento, piensa en el Saint George cuando habla de su infancia: “Era, con todo respeto, una nerda. La típica nerda del salón y estoy orgullosa de eso: aplicada, disciplinada, estudiosa. Me ganaba siempre los primeros puestos. No puedo explicar mi vida sin lo que aprendí en mi colegio” dice con orgullo recordando los inicios del camino que hoy, casi cinco décadas después, la ha llevado a ocupar la silla de su legendario maestro, Eduardo Álvarez-Correa. 

Fui Prefecta y me nombraron Capitana de la Casa Tayrona. Sin buscarlo, solo por ser la aplicada de la clase”, comenta entre risas. Es consciente que muchos subestiman la educación inicial, pero para ella fue crucial. Aunque admite que la formación de su colegio puede rayar en lo psicorrígido, reconoce también lo definitivo que fue esto para sus años universitarios. 

Estos desafíos parecen haber sido solo el campo de entrenamiento para lo que vendría después. Cuando tuvo que elegir y pese a que la Universidad del Rosario le ofrecía una matrícula del 50% inferior, ella se decidió por Los Andes. “Y no me arrepiento, yo digo que la Universidad me lo ha dado todo. Yo estudié aquí, me formé aquí, hice toda mi carrera como profesora hasta llegar a la planta y a mi esposo, también uniandino, lo conocí aquí” comenta entre risa y risa

Esa parece ser una característica fundamental: varios colegas suyos coinciden en señalar su buen humor y su afabilidad como una de sus mejores bazas. “Es una mujer conciliadora. Escucha a todos, maneja magistralmente sus tiempos y su silencio. Pero decide sola, con carácter. Busca puntos medios, pero no se amilana ante la dificultad” coincide en señalar una colega suya que la conoce desde sus inicios en la Facultad.

Para esta mujer, su carrera fue todo un desafío. Entró a Los Andes y de inmediato se lanzó a la aventura: se puso como meta terminar Derecho y Economía en seis años. “Yo los entiendo, cuando me dicen: Eleonora, tengo 23 créditos. Eleonora, tengo 25 créditos. Yo sé que eso, pasé por ahí: vivía extracreditada, haciendo cursos de verano. La Decana los entiende porque estuvo en sus zapatos” Y lo logró. Obtuvo su doble pregrado en el tiempo planteado haciendo gala de una organización y un tesón impecables.

Aunque la Decana reconoce que el debate de la salud mental es importante, entiende también que es imposible controlar quiénes se extracreditan y quiénes no. “A mí me sorprende cuando la gente de unos debates tan agresivos en torno a la extracreditación. Los que se van a extracreditar lo harán, los apoyemos o no.  El punto está en cómo ayudaremos y acompañaremos, en términos de salud mental y consejería, a quienes lo hagan” puntualiza, demostrando una aproximación pragmática inspirada en su propia experiencia, en uno de los debates álgidos que dio la Facultad en los tiempos de su predecesora: la carga académica.

Sobre su experiencia como mujer y madre trabajadora, afirma que: “Nunca he sentido ningún tipo de discriminación por ser mujer. Llevo toda mi vida en Los Andes y siempre me he sentido tratada con respeto y con igualdad de oportunidades respecto de mis colegas, independientemente de su género

La Facultad que recibe (y lo que piensa hacer con ella)

Su primer acto de gobierno como Decana fue enviar un correo: “Llegué y le dije a Nidia: Consígame por favor la lista de los egresados, vamos a escribirles. Muchos me preguntaron si estaba segura de lo que iba a hacer”. Lo que hizo, según su testimonio, fue escribirle a todos los egresados de la Facultad, a quienes quiere integrar en su trabajo. “Duré toda una semana respondiendo correos, pero lo logré. No dejo un solo correo sin respuesta” expresa.

Sobre los Decanos anteriores, solo resalta cosas positivas. Trabajó con todos ellos y ocupó cargos relevantes, pero sin sectarismos: “Cifuentes fue el Decano del Impacto Social. Helena, la Decana de la Internacionalización. Catalina, la de la formación judicial. Con todos trabajé y tuve buenas relaciones, pues como les dije en su momento: mi postura es institucional. Yo trabajo con cualquier Decano, y lo haré por el bien de la facultad” rememora al referirse a su pasado como funcionaria destacada en las distintas administraciones.

Al Derecho pudo conocer que los profesores de planta de la Facultad de Derecho se organizaron para presionar, a través de las reuniones organizadas por Rectoría o de cartas y mensajes enviados por grupos particulares a ciertos funcionarios, para que esta vez la elección recayera en uno de los suyos. La Decana no es ajena a su condición de profesora de planta, que ve como una ventaja: “He estado aquí en los grandes procesos. Cuando Cifuentes trasladó la Facultad, en las reformas de los pensums, los debates de la reacreditación, tengo experiencia dirigiendo el Doctorado. Conozco la Facultad y podré construir sobre lo construido” afirma. 

Igualmente, afirma haber leído el informe de gestión de su predecesora, la Decana Botero, que fue enviado a todos los finalistas (informa que hasta el momento no se encuentra disponible al público). Elude con elegancia hacer valoraciones sobre la labor de su antecesora: “Quiero construir sobre lo construido, esa es mi meta. Hemos tenido diversos estilos de Decanatura, adaptados según la personalidad de cada Decano. Pero todos tienen un objetivo común y es hacer crecer la Facultad. De Catalina Botero haré lo posible por continuar el Programa de Formación Judicial” responde con su sonrisa.

Sí a la revisión curricular”: La Decana anuncia sus reformas

La Decana, fiel a su “estilo dialéctico”, se enfrenta directamente a los problemas y desde ya anuncia su programa de reformas. “Un problema no se soluciona evitándolo, evadiendo el tema para no hablar de ello. Los debates hay que darlos, es la única forma. La revisión curricular es un eterno debate pendiente. Yo digo sí a la revisión curricular, es una discusión que debemos tener”.

Afirma que la ausencia de una revisión del pénsum ha dejado el programa de Derecho dentro de una minoría de programas que todavía no se han reformado en la Universidad, según le manifestó la Vicerrectora Académica Raquel Bernal. Desde su perspectiva, modernizar el pénsum para ajustarlo al perfil del abogado uniandino y a las nuevas tendencias del Derecho representaría una “ganancia para nuestra facultad. La Decana Botero invirtió mucho tiempo y esfuerzo en definir el perfil del abogado uniandino del siglo XXI. Es hora de ponerlo en práctica y que esto se refleje en la formación que ofrecemos” señala.

Pero sus planes no paran allí. Anuncia el fin de los nombramientos directos o “a dedo”, como los llama ella, para reemplazarlos por convocatoria internas públicas con Comisiones de Selección. “En adelante, serán procesos abiertos, meritocráticos y públicos. No me gustan los cargos a dedo” sentencia.

De igual manera, ha decidido plantear su Decanatura en torno a dos pilares fundamentales, que cree serán su legado: el Plan de Desarrollo de la Facultad y la Interdisciplinariedad. Sobre el Plan de Desarrollo, se muestra decidida: “El Rector Gaviria presentó un plan de desarrollo institucional, sus famosos ´sueños´. La Facultad debe tener una hoja de ruta clara que se alinee con estas prioridades y defina el rumbo que tendremos en los próximos cinco años”, con lo que parece advertir, desde ya, que su plan para la Facultad abarca mucho más allá de los dos años iniciales para los cuales fue nombrada por el Comité Directivo de la Universidad.

Por otra parte, quiere fomentar la interdisciplinariedad. “El Derecho no puede vivir solo, aislado. Necesita interactuar con otras disciplinas, ser interdisciplinario. Quiero ser la Decana de la interdisciplinariedad” nos cuenta, resuelta a reflejar en su administración lo que aprendió al unir dos programas aparentemente disímiles en un ejercicio profesional continuo y exitoso.

Finalmente, ha entrado de lleno en el debate sobre la austeridad que acapara la atención de los Directivos desde noviembre, cuando se conoció que la Universidad tendría un déficit presupuestario que no se había visto desde la crisis económica que sacudió al país en el gobierno de Andrés Pastrana, cuando el Rector de la Universidad era Carlos Angulo Galvis.

Como economista, me he movido en el mundo de la llamada austeridad” resalta haciendo mención a su paso por el Ministerio de Hacienda, donde tuvo que lidiar con decisiones frecuentes en torno a recursos limitados y escasos, frente a necesidad inagotables. “Yo prefiero hablar de sostenibilidad y eso es lo que pienso hacer. Que la Facultad de Derecho sea sostenible, en el corto, mediano y largo plazo”.

Para cumplir con su objetivo administrativo y económico, ha trazado lo que ella considera es su hoja de ruta de sostenibilidad: “La Universidad se ha trazado como meta urgente diversificar los ingresos y la Facultad debe subirse a ese tren. Tengo cuatro ideas concretas para lograrlo: Extensión, Investigación, Consultoría y Posgrados haciendo público el programa de reformas con el que espera abordar esta problemática.

Sobre los proyectos de extensión y los posgrados, parece tener ideas semejantes: “Hay que diversificar el portafolio y ampliar la oferta. Incursionar con más fuerza en el mercado nacional, con una oferta moderna y amplia que atienda las necesidades de nuestro mercado potencial, tanto de educación continuada como de posgrados. Nuevos posgrados, nuevos cursos de educación continuada” explica. Para ella, la Facultad no ha explorado lo suficiente este aspecto y, si le funciona, podría terminar convertido en un salvavidas financiero que respalde su nuevo ímpetu reformador. 

En lo que respecta a investigación y consultoría, está entre sus planes impulsar y potenciar “el portafolio del CIJUS” así como abrir la posibilidad para que la Facultad pueda realizar consultorías que reporten un beneficio económico para la misma a la vez que fomentan la investigación, la innovación y aportan a “mantener la altísima calidad que la Universidad de Los Andes ha mostrado siempre en los proyectos que saca adelante”.

Finalmente, agrega un matiz a sus declaraciones: “Debemos ejecutar proyectos con responsabilidad, teniendo en cuenta la grandes tendencias globales de la educación jurídica y la sostenibilidad financiera” remata. 

La tarea apenas comienza

La Decana Lozano esta gozando, en este momento, de la bien conocida luna de miel que acompaña a todos los funcionarios recién nombrados que inician su gestión. Los retos que afrontará son varios y la urgencia aumenta: la revisión curricular anunciada requerirá embarcar a la  Facultad en un proceso deliberativo que requerirá la mayor atención y organización. Por otro lado, su voluntad de mejorar el estado de las cuentas implicará un desafío en términos de fondos y innovación que no tiene una hoja de ruta clara todavía.

Por tanto, el éxito de esta Decanatura dependerá de que qué tanto podrá estar a la altura de sus propias expectativas y cumplir los objetivos ambiciosos que se ha trazado. Su legado y la impronta que este dejará en la Facultad se verán en los próximos años.

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