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Ser mejores para ser consideradas como iguales: La cotidianidad de las mujeres

Por: Paula Sofía Romero Gómez estudiante de segundo semestre de la facultad de derecho. Miembro del Consejo editorial, sección cultura.

Este texto es mi carta de protesta contra la normalización de la desigualdad que aún viven día a día las mujeres, en oposición a aquellas personas, qué excusados en los cambios que ya se han realizado respecto a este tema, se atreven a decir que se incurren en exageraciones al hablar de injusticias que enfrentan las mujeres constantemente, argumentando que no todo se trata de nosotras, y que deberíamos agradecer y conformarnos con los avances que ya se han realizado. Es indignante tener que escuchar a aquellos individuos qué ignorantes a todas las problemáticas relacionadas con el género, proclaman lo innecesario de los movimientos feministas, debido a que, según ellos, no debemos luchar contra aquello que ya no existe. Sin embargo, contrario a las opiniones y percepciones que tienen estas personas que están en contra de la aun persistente batalla contra la discriminación, en este texto mostraré que en muchas áreas de nuestra vida cotidiana aún se siguen presentando aspectos que reflejan la desigualdad que existe entre mujeres y hombres.

En este texto, profundizaré de qué manera se supedita a las mujeres a ser mejores para ser consideradas como iguales en el contexto colombiano, a partir de dos aspectos principales: el primero, concierne al ámbito laboral; y el segundo, respecto a los roles que deben desempeñar los dos sexos dentro del hogar, según las creencias de la sociedad.

Margarita Salas (científica española, pionera en el desarrollo de la biología molecular de dicho país),Hannah Arendt (importante filósofa y teórica quien inició el desarrollo de la biología molecular), Lise Meitner (Fue parte del proceso en el cual se empezó a analizar la fisión nuclear), Germaine Dulac (influyente cineasta, teórica y periodista), Hedy Lamarr (actriz y creadora del wifi), ¿algunos de estos nombres se te hace familiar? Posiblemente, la respuesta sea negativa. Estas mujeres fueron y siguen siendo muy relevantes en el mundo debido a sus descubrimientos e importantes contribuciones en sus ocupaciones laborales y estudios. No obstante, fueron invisibles durante mucho tiempo, siendo sus contribuciones para el mundo olvidadas o atribuidas a hombres.

Algunas personas dirán que ya es cosa del pasado que las mujeres sean ignoradas en temas académicos y respecto a conocimiento y capacidades intelectuales, por lo tanto, que gozan de igualdad en derechos de educación y laborales, en consecuencia, ¿Por qué seguir luchando?.  Esto sin duda no puede estar más alejado de la realidad.

En Colombia, sigue presentándose la desigualdad de género en el aspecto laboral, esto logrando evidenciarse en cifras y estadísticas que son sin duda alarmantes. A pesar de que en el transcurso de los años se pueda observar una mejora en los derechos laborales que poseen las mujeres, muchas veces estos no se ponen en práctica y se quedan en lo teórico, solamente escrito en normas que no se llegan a cumplir y que no se observan en el día a día.

Empecemos con uno de los datos más impactantes: el desempleo. En un estudio realizado en el DANE, se demostró que en el índice de desempleo que se evidencia en un mismo nivel de educación entre los dos sexos, la posibilidad de quedarse sin trabajo es más baja para los varones.  Aproximadamente, el índice en Colombia de los hombres presentan una tasa de 8.2% mientras que para las del otro sexo fue de 13,6%.  Repetiré la información para que vean lo impactante que es, hablando de un grupo de personas que tienen el mismo nivel de educación, la tasa de desempleo en mujeres es aproximadamente 5.4 puntos mayor al de los hombres. Esta diferencia aumenta en departamentos como Sucre(10,9), Cauca (10,5), Chocó (11,9), Magdalena (10,4).(DANE, 2022).

Como se puede observar, existe una marcada diferencia entre la tasa de desempleo, de tal manera, la competencia laboral es muy lejana a lo que podríamos considerar justo. Puesto que, las mujeres deben contar con mayor cantidad de capacidades intelectuales que los hombres, para que lleguen a considerar contratarlas a ellas en vez de a ellos. Un poco injusto, ¿no creen?. 

Pero esperen un poco más, que todo se va complicando aún más para las mujeres cada vez que logran escalar un escalón. Cuando logran conseguir un empleo, las brechas solo aumentan.  Cuando la posición en la ocupación corresponde a la propiedad del negocio, empresa o establecimiento, 4,5% de los hombres ocupan puestos de prestigio y altos rangos, mientras que solamente un 2,4% de las mujeres se posicionan en estos rangos, es decir, la mitad respecto a ellos. Lo cual significa, que solo la mitad de mujeres en una empresa, comparándolas con el sexo opuesto, ocupan posiciones importantes y de liderazgo en la empresa. 

Posiblemente, te estarás cuestionando querido lector si existen más barreras, y la respuesta lamentablemente es afirmativa. Si ocupan los mismos rangos y puestos, a las mujeres se les paga en una menor cantidad, siendo una imagen de la discriminación en los mercados laborales: Con datos de la GEIH, el DANE, los resultados en 2018 mostraron que las mujeres recibieron un 12,1% menos que los hombres.

Sé que leer cifras puede ser aburrido, sin embargo, no encuentro otra manera de reflejar de forma clara que aún persiste la desigualdad de género en los aspectos laborales. Esta problemática trajo como consecuencia que las mujeres debían esforzarse en una mayor medida para ser remuneradas de la misma manera que a los hombres.

Ahora abordaremos un tema aún más complejo que trataré muy brevemente: los roles que tienen las mujeres en los hogares, siendo estos un reflejo de la desigualdad que aún persiste.

 Según las construcciones sociales que se han ido conformando, las mujeres son las que han tomado el rol de ser las encargadas de realizar las tareas del hogar; Desde mantenerla limpia, lavar los platos, realizar todas las comidas para los hijos y esposos, alistar la ropa de todos los días, planchar, etc. En todas estas actividades, en la mayoría de los casos no reciben ¨ayuda¨ por parte de los otros integrantes de la familia.

Estos deberes se deben entender como trabajos no remunerados, por lo tanto, las mujeres se encuentra en una posición desventajosa, en la cual, además de contar con horas laborales que llegan a ser menos remuneradas que los hombres, pero con mayor cantidad de esfuerzo, deben arribar a sus hogares en dónde en vez de encontrar descanso después de un día pesado, las espera aún una pila de tareas.

En Colombia, la carga total de trabajo de las mujeres es de 14 horas y 49 minutos diarios, de las cuales el 49% corresponde al trabajo no remunerado, que incluye el doméstico y de cuidados a la familia. En los hombres, este promedio diario es de 12 horas 39 minutos, destinando solo el 27% al trabajo no remunerado.(DANE, 2022).

Entiendo que todo esto es una construcción histórica que data de muchos años, en los cuales, durante mucho tiempo, fue el rol de los hombres llevar comida al hogar, siendo el único que trabajaba y por tal motivo podía adquirir dinero para la familia. Sin embargo, en la actualidad, esto es muy diferente, en la mayoría de los hogares, tanto la madre como el padre trabajan y reciben dinero. Por tanto, ¿Por qué si tanto los hombres como las mujeres trabajan, solo la madre debe encargarse también de las tareas del hogar?.

Con estas cifras e interrogantes quiero terminar mi texto, son indignantes las estadísticas que mostré por los mismos resultados que demuestran y respaldan mi punto, las mujeres, para ser consideradas como iguales, deben ser mejores, deben trabajar, estudiar y enfrentar muchos más desafíos que los hombres.

Reconozco que los índices de desigualdad laboral que tienen que enfrentar las mujeres día a día han disminuido a lo largo del tiempo. Sin embargo, aún queda un largo y complicado camino por seguir, para esas personas que dicen y se preguntan por qué se debe seguir con la lucha, la respuesta es simple, el problema aún sigue presente en nuestro día a día, aún siguen existiendo más peldaños por subir, discriminación y desigualdad. Así que, aún es necesario salir a las calles a protestar, se debe seguir levantando la voz por aquellas que han sido silenciadas toda su vida. 

Por tanto, lo invito querido lector, que antes de criticar a las personas que siguen realizando protestas contra la desigualdad que viven las mujeres, antes de llamarlas exageradas y dramáticas, pregúntese si realmente ya son inexistentes estas barreras entre sexo. Quiero que presten más atención a detalles en la vida cotidiana que normalmente se pasarían desapercibidos, pero que son evidencia de las desventajas que tienen las mujeres respecto a los hombres, siendo un ejemplo que nuestras madres, en la mayoría de los casos, sean las que ser encargadas de las tareas del hogar, o que en sus trabajos, semilleros de investigación, actividades académicas, muchas veces se encuentran menor cantidad de mujeres que de hombres.  

Recuerden, se han ganado muchas batallas, pero falta mucho para triunfar en la guerra contra la desigualdad de género.

DANE & ONU Mujeres. (2020). MUJERES Y HOMBRES: BRECHAS DE GÉNERO EN COLOMBIA [Comunicado de prensa]. https://oig.cepal.org/sites/default/files/mujeres_y_hombres_brechas_de_genero.pdf

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