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Nueva Crisis Política en Perú: Un golpe de Estado fallido y un nuevo fracaso ejecutivo

Por: Redacción Jurídica

Tiempos convulsos vive la región de sudamérica, que parece ser que últimamente se ha vuelto sinónimo para crisis, en los últimos años se han visto la crisis de estallido social en nuestro país, Colombia, la crisis social y política de Chile con su proceso constituyente, crisis económica con el caso argentino y la crisis humanitaria que azota a Venezuela desde hace ya varios años. Sin embargo, hay un caso que llama poderosamente la atención entre todos estos y aún más cuando parece ser cubierto con poco interés y no se le da la notoriedad que merece, es el caso peruano, que vive una aguda crisis política que a punto de finalizar el año suma un nuevo capítulo a la ya extensa lista de drama político que ha vivido el país andino en estos últimos años. Pues, tras un intento fallido de golpe de Estado, el que para hace unos días era el presidente de Perú, Pedro Castillo, fue detenido por las autoridades y depuesto de su cargo. 

La crisis Política: 

Para entender la crisis política que acarrea Perú hace más de un lustro, se debe regresar hasta 2016, año en el que Pedro Pablo Kuczynski gana la presidencia por un estrecho margen frente a Keiko Fujimori, hija del exmandatario Alberto Fujimori, la victoria se dió por un margen muy estrecho, fallando en conseguir la mayoría en el congreso, lo que derivaría en constantes conflictos entre el partido encabezado por Keiko Fujimori y el oficialismo. Esto resultó en la moción de censura y posterior destitución del ministro de Educación Jaime Saavedra finalizando dicho año. 

Durante el año 2017, seguiría con aún más censuras, pues el congreso pidió dicha moción para el ministro de economía y el ministro de transporte, quien para ese entonces era Martín Vizcarra, quien será un actor relevante más adelante. Posteriormente se daría la fractura total del Estado entre las relaciones del ejecutivo y del legislativo. Se descubre un posible conflicto de interés por parte de Kuczynski mientras este era un ministro durante un gobierno anterior, por lo que se pide un pedido de vacancia, el cual no prospera. Kuczynski indulta a Alberto Fujimori quien pagaba una pena de 25 años, esto generó protestas masivas y la renuncia de tres ministros.

En 2018,  trás un nuevo pedido de vacancia y la presentación de unos videos en donde se 

que operadores del gobierno negociaban con un congresista para comprar su voto en contra de la vacancia, a cambio de obras para el departamento el cual representaba, Kuczynski envía su carta de renuncia al congreso, la cual fue aprobada a los pocos días, siendo juramentado como nuevo presidente, el anterior vicepresidente Martín Vizcarra. Se realiza un referéndum el cual resulta favorable para la naciente gestión de Vizcarra. Además, se remueven dos fiscales, generando una crisis en el sector judicial. 

En 2019 prosiguieron las tensiones entre el congreso y el ejecutivo, entre acusaciones por parte de la presidencia contra el congreso por demorar las legislaturas, el intento de adelantar las elecciones generales declarado inconstitucional, finalmente la presidencia disuelve el congreso. 

Finalmente en 2020 tras varios escándalos de corrupción incluidas cintas de grabación mostrando audios de conversaciones del presidente cuando era gobernador, se destituye al  presidente Vizcarra. Debido a la renuncia de la anterior vicepresidente, Manuel Merino, presidente del congreso asume como presidente, lo cual genera grandes protestas en el país, que resultaron con la trágica muerte de dos jóvenes, tras presiones políticas y sociales Merino terminaría renunciando, por lo que por línea de sucesión presidencial se nombra a Francisco Sagasti. 

Pedro Castillo, el más reciente protagonista de la interminable tragedia política: 

En el 2020 sorprendía al mundo al ser electo como el nuevo presidente de Perú, pues su figura nunca figuró como una que a priori daría la lucha por el asiento presidencial, pues si bien tenía cierta popularidad en la zona rural de Perú debido a su liderazgo durante las protestas conocidas como huelgas magisteriales en 2017, era prácticamente un outsider de la política, pues era un profesor de primaria y líder sindical que no se presumía dentro de los candidatos fuertes en aquella elección. 

Sin embargo, como se puede intuir por los antecedentes, no tendría un gobierno sencillo. La sociedad en Perú se encuentra altamente polarizada por lo que nuevamente el congreso sería protagonista en la pugna por la gobernabilidad. El congreso exhortaba a Castillo para que cambiara su gabinete de ministros, los cuales fueron altamente cuestionados logrando tras varías tensiones la renuncia de varios ministros y funcionarios del gobierno de Castillo. 

Tras tantas tensiones y turbulencias dentro de su gobierno e investigaciones por corrupción en su contra, Castillo, quizá sintiéndose acorralado por la presión política toma la decisión de anunciar la disolución del congreso, instaurar un gobierno de emergencia excepcional y convocar a elecciones de congresos con facultades constituyentes para elaborar una nueva constitución, declarando toques de queda para la población civil . Después de este anuncio el congreso determinó declarar la vacancia del presidente. Destituyendo a Castillo por incapacidad moral. 

Causa curiosidad este intento de golpe de Estado,que duró poco más de una hora, pues Castillo, al no contar con el apoyo de las fuerzas armadas ni ningún otro consolidado político o social, quedó abandonado, completamente solo contra todo el peso de las ramas judicial, legislativa y frente a las autoridades policiales de Perú. Finalmente, Castillo fue detenido por la policía nacional de Perú cerca de una avenida en Lima. Su vicepresidente, Dina Boluarte asumirá el cargo, siendo la primera presidenta de Perú. 

Sin embargo, esta situación ha causado gran descontento en la población peruana, pues se han manifestado en contra de Dina Boluarte y a favor de Pedro Castillo, quien ha calificado a Boluarte como usurpadora en un hilo de twitter en el que se explaya sobre la situación y en el que se dice sentir humillado, reiterando no renunciar a sus deberes y funciones como mandatario. Esto generó protestas y disturbios entre los manifestantes y las fuerzas públicas. Dentro de todo este caos, que parece ser interminable, Boluarte ha anunciado un proyecto para adelantar las elecciones para el año 2023 en un intento de apaciguar las aguas.

Con esto continua otro capítulo de la crisis política que vive Perú desde hace varios años, que pareciera ser sacada de una novela de George Orwell, pues el país se ha visto envuelto en corrupción, conflictos de interés, traiciones, un intento de golpe de Estado revolucionario, protestas masivas  teniendo 6 presidentes en un lapso de 5 años, lo que deja entrevisto la fragilidad del poder político de Perú y lo difícil que es gobernarlo debido a la tensión existente entre los diferentes ejecutivos y el congreso. No solo es un ejemplo de lo polarizada que está la población en sudamérica y de la fragilidad institucional corroída por la corrupción característica del sur del continente, siendo otro triste exponente de las crisis que está experimentando el continente que parece no tener precedentes, ni resolución pronta. 

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