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La bomba de tiempo del sistema pensional

Por: Juan Esteban Uribe, estudiante de Derecho en la Universidad de Los Andes

La construcción del sistema pensional en Colombia no ha sido tarea fácil. Desde hace varias décadas se ha caracterizado por su falta de cobertura, su insostenibilidad financiera y un déficit fiscal cada vez más profundo.  Aunque la ley 100 de 1993 intentó implementar otros mecanismos para garantizar a los colombianos el acceso a una pensión que les permita sobrellevar una vejez en condiciones dignas, las problemáticas subyacentes todavía persisten. Varios gobiernos han intentado llevar a cabo reformas pensionales para subsanar diversos obstáculos. Siguiendo la misma tendencia, desde el presente gobierno se ha planteado una reforma amplia y estructural. Sin embargo, el régimen pensional administrado por Colpensiones (Régimen de Prima Media o RPM), es una bomba de tiempo completamente insostenible, que sin importar cuantas veces sea reformado, no dejará de generar un hueco fiscal imposible de suplir por parte del Estado.

Para exponer todas las problemáticas asociadas al sistema pensional colombiano se tendría que escribir una tesis entera. Sin embargo, el objetivo de esta columna es señalar brevemente algunas causas de la insostenibilidad del Régimen de Prima Media y, por qué no, enfatizar en posibles alternativas que enderecen el camino del sistema pensional. Ahora bien, la ley 100 de 1993 introdujo dos posibles regímenes sobre los cuales los colombianos pueden cotizar para pensionarse. El primero es el ya mencionado RPM, administrado por Colpensiones, donde el dinero que aportan los empleados jóvenes va destinado a pagarle a los pensionados. Es decir, es una especie de pirámide donde los pensionados, ubicados en el nivel superior, reciben su pago a partir de los aportes de los trabajadores más jóvenes, ubicados en el nivel inferior. Por otro lado, se encuentra el Régimen de Pensiones de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS), administrado por los fondos privados tan criticados por el presidente Petro, donde el empleado realiza un ahorro mensual que posteriormente le será pagado como pensión de forma periódica.

En el RPM, los empleados se pensionan, bien sea con el promedio salarial de los últimos 10 años, o con el promedio de toda la vida laboral desde que empezaron a cotizar. Sin embargo, el gran problema del fondo administrado por Colpensiones radica en que la pirámide mencionada anteriormente se está invirtiendo, dejando como consecuencia muchos empleados ya pensionados o cercanos a pensionarse sin suficientes aportantes jóvenes en el nivel inferior. Como resultado, se ha producido un déficit fiscal que ha desangrado las arcas del país. Algunas posibles causas de esta problemática son el envejecimiento de la población y una informalidad del trabajo abrumadora, tal como lo señala Santiago Montenegro, presidente de Asofondos. Sin embargo, considero que la informalidad debe ser la principal preocupación, pues el porcentaje de colombianos que laboran sin un empleo formal se acerca al 60%, según cifras del DANE. De esta gran mayoría de ocupados informales, tan solo un mínimo porcentaje cotiza su pensión. Esto se debe a que dicha cotización resulta muy costosa para ellos, pues muchos ganan menos de un salario mínimo. Es de esta manera como no debemos seguir reformando un sistema que resulta completamente insostenible financieramente, además de la necesidad de centrarnos en impulsar medidas y políticas públicas destinadas a la formalización del trabajo.

Recientemente, el gobierno que preside el presidente Petro anunció algunos puntos centrales de la reforma pensional que presentará el año entrante. El punto más relevante para esta columna es su propuesta de incluir en el RPM a todos aquellos empleados que devengan hasta cuatro salarios mínimos al mes, mientras que aquellos que tienen ingresos superiores a dicho monto cotizarán en el RAIS a través de los fondos privados. En principio, podría decirse que es una buena propuesta, puesto que le brindaría al RPM más aportantes, tan necesarios para solventar sus problemáticas. Sin embargo, también significa perpetuar y continuar reformando un régimen completamente insostenible. Debemos considerar si queremos seguir desangrando las finanzas del país a través de un régimen cuyo déficit se torna cada vez más profundo, o de lo contrario, llevamos a cabo una transición lenta hacia un único régimen que elimine al problemático RPM de Colpensiones, y que funcione a partir del ahorro individual administrado por los fondos privados, tal como ocurre en el RAIS. De esta forma, la pensión de cada empleado dependerá de su propio ahorro, en vez de seguir alimentando una pirámide invertida que hoy tiene en jaque a nuestro sistema pensional.

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