Historia de dos mujeres

A través de este artículo, se busca despertar una importante reflexión en el lector: hasta qué punto hemos permitido, como sociedad, que el acoso sexual sea invisible y cómo esto es evidente hasta en las altas ramas del poder.

Por: Pablo Mejía Jiménez, estudiante de quinto semestre de Derecho, opción en Estudios Clásicos y miembro del Consejo Editorial. p.mejia@uniandes.edu.co.

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación”. Charles Dickens discutiendo la nominación de Kavanaugh a la Corte Suprema.

El 9 de julio de 2018, el presidente Donald Trump anunció que su nominado para llenar la vacante que había dejado justice Kennedy en la Corte Suprema de Estados Unidos sería Brett Kavanaugh. Su nominación no llegó como una sorpresa: para Trump, la prioridad era nombrar un juez conservador que pudiera restablecer el equilibrio de la Corte en la cual Kennedy fungía como swing vote entre las alas liberal y conservadora de la corporación. Kavanaugh protagonizaba el papel a la perfección pues incluso un análisis del Washington Post había determinado que tenía el registro de votaciones más conservador del área de Washington durante el periodo 2003-2018. De hecho, en los medios y los salones decorados de la capital, se discutía que con esta nominación por fin se iba a revertir el precedente de Roe v. Wade, donde se había reconocido el derecho de las mujeres a terminar su embarazo. Los demócratas del Comité Judicial del Senado ya afilaban sus armas para desprender una oposición férrea a la posibilidad de que lo anterior sucediera. Pero fue otra historia la que se llevó los reflectores.

El 1 de julio de 1991 (27 años antes), el presidente George H. W. Bush nominó a Clarence Thomas a la Corte Suprema. Thomas, afroamericano, llenaría la vacante de Thurgood Marshall, el primer justice de color en la historia de la nación. Aunque el Senado tenía una mayoría demócrata su confirmación parecía cosa segura. Pero, hacia el final de las audiencias, Anita Hill, quien había trabajado con el nominado en el Departamento de Educación, lo acusó de comportamiento sexual indebido. Hill, ahora profesora de Derecho en la Universidad de Brandeis, alegó que después de que Thomas la hubiese invitado a salir en múltiples ocasiones (todas declinadas por ella) empezó a utilizar situaciones laborales para discutir temas sexuales. Los demócratas revivieron las audiencias, Hill habló ante el Comité Judicial y el escándalo permeó los medios de comunicación y los tabloides. Al final, justice Thomas fue confirmado en una votación de 52 a 48.

Ahora, esos “buenos tiempos” de los que hablaba Dickens se han acabado. La Dra. Christine Blasey Ford ha acusado a Kavanaugh de haberla acosado sexualmente cuando estaban en el colegio y el frenesí se desató. Claro que no todo salió como ella hubiera querido. Al comienzo, Ford, movida por lo que ella denominó como un deber cívico, contactó a la congresista de su distrito, Anna Eshoo, para confesarle que el nominado del presidente Trump había abusado de ella. Eshoo le remitió una carta con aquella confesión a Dianne Feinstein, la demócrata de mayor antigüedad en el Comité Judicial, para que hiciera algo al respecto. Ford esperaba que su nombre fuera mantenido en secreto, pues temía de lo que pudiera hacer un hombre tan influyente como Kavanaugh.

Aún ante la petición de Feinstein de que declarara ante el Comité, Ford había decidido no aparecer en público. Creía que su testimonio no iba a afectar la confirmación de Kavanaugh. No obstante, su historia se filtró y la especulación comenzó. Un diario estadounidense reveló los contenidos de la carta, pero no su autoría. Justo después, el presidente del Comité Charles E. Grassley publicó una carta de 65 mujeres que habían conocido a Kavanaugh en el colegio y destacaron su “amistad, carácter e integridad”. Al escuchar esto y otras imprecisiones sobre el carácter del nominado, su frustración comenzó a crecer. Ford dio un paso para hablar.

Dijo que todo había sucedido en el verano del 82’. Tenía 15 años. Ella recuerda que esos días de verano los había pasado en el Columbia Country Club de Chevy Chase y que un día la invitaron a una fiesta en una casa en Montgomery County. Cuando llegó, acompañada de una amiga, percibió que todos los presentes habían tomado, a lo menos, una sola cerveza, excepto Kavanaugh y Mark Judge, quienes habían bebido bastante. Según recuerda, ella subió a usar un baño en la habitación del segundo piso cuando Kavanaugh y Judge la empujaron contra la cama y el primero intentó quitarle la ropa. Pudo escapar. Salió corriendo hacia el baño y se encerró hasta que escuchó a los hombres bajar. Después de eso corrió abajo, pasó la sala y cruzó la puerta para salir. No recuerda cómo llegó a su casa.

El 27 de septiembre, Ford dio su testimonio ante el Comité Judicial del Senado. La sala parecía cobijada por un perpetuo silencio en el momento en que levantó su mano derecha y juró decir toda la verdad. La mayor parte de la audiencia, que a momentos pareció más un interrogatorio, fue conducida por Rachel Mitchell, una fiscal de Arizona experta en delitos sexuales. Pero, la pregunta más sensible vino del senador Patrick Leahy: ¿qué era lo que más recordaba del incidente? Ford respondió: “Indeleble en el hipocampo está la risa, la estruendosa risa entre los dos, estaban divirtiéndose a costa mía”. Ese mismo día Kavanaugh replicó. “Categórica e inequívocamente niego las acusaciones en mi contra a cargo de la Dra. Ford”. A momentos, parecía que el candidato iba a explotar en llanto. También dijo “No pretendo hacer daño a la Dra. Ford o a su familia”. Días después, y en medio de una votación cerrada y cargada de animosidad, Kavanaugh fue confirmado a la Corte Suprema con 50 votos contra 48.

¿Quiénes son estas dos mujeres? Hill nació en Oklahoma, en el condado de Lone Tree. Es la menor de 13 hijos: sus padres eran granjeros y cultivaban un pequeño terreno. Nació en un contexto rural pobre, propio de las comunidades afroamericanas del medio oeste. Fue valedictorian de su promoción y a través de un National Merit Scholarship estudió en la Universidad Estatal de Oklahoma. En 1980 obtuvo su J.D. en Yale. De ahí en adelante se dedicó a la academia. Por su parte, Christine Blasey Ford creció en los suburbios de Washington D.C. Estudió en Holton-Arms School, un colegio femenino y de élite en Maryland. Como miembro del equipo de clavado, visitó la Casa Blanca cuando el presidente Carter invitó a los atletas olímpicos a discutir el boicot de los Juegos Olímpicos en Moscú. Obtuvo su Ph.D de USC (University of Southern California) y es profesora de Stanford en Palo Alto, California.

Esta es la historia de dos mujeres; y de muchas más. Y de hombres también, estoy seguro. Es una historia de relaciones de poder, de gritos ahogados y de silencios perpetuos. De frustraciones y ánimos vencidos. Estas batallas, muchas veces en la forma de David contra Goliat, demuestran que cada vez estamos más cerca de cercenar una cultura que invisibiliza el acoso sexual. En esto el movimiento MeToo ha sido titánico, incluso si en ocasiones se han cometido errores (me refiero particularmente al caso de Aziz Ansari, aunque habrá quien discrepe conmigo frente a esta situación). No hay que juzgar a nadie de antemano. La valentía de la Dra. Ford debe ser reconocida y alabada, pero, cabe decir que Kavanaugh fue investigado por el FBI y dicha investigación no encontró mérito en las acusaciones (aunque se podrá debatir, sin duda, la profundidad de la investigación). Por ahora, solo queda decir que por segunda vez en la historia reciente el Senado ha ignorado las sombras que pesan sobre el pasado de dos candidatos a la Corte Suprema. Podrá ser una cosa de los tiempos, sin duda. Pero hay una primavera de esperanza. Hoy, y quizá más que nunca, veo lo que vio Dickens: “(…) Veo el mal de este tiempo y del tiempo pasado del cual este es hijo natural, poco a poco consiguiendo su propia expiación y apagándose…”.


Referencias

https ://www.washingtonpost.com/news/monkey-cage/wp/2018/09/05/its-hard-to-find-a-federal-judge-more-conservative-than-brett-kavanaugh/noredirect=on&utm_term=.d546e-073fec5

https://web.archive.org/web/20111013163549/

http://digital.library.okstate.edu/encyclopedia/entries/H/HI005.html

https://www.mercurynews.com/2018/09/17/metoo-spurred-christine-blasey-ford-to-open-up-about-alleged-attack-year-before-kavanaugh-nomination-friends-say/

https://www.washingtonpost.com/investigations/california-professor-writer-of-confidential-brett-kavanaugh-letter-speaks-out-about-her-allegation-of-sexual-assault/2018/09/16/46982194-b846-11e8-94eb-3bd52dfe917b_story.htmlutm_term=.dc0b63d8db53

 

Imagen: https://www.elle.com/culture/career-politics/a23493926/christine-blasey-ford-anita-hill-hearings-photos/

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