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La Dimayor y Win Sports se convierten en los villanos de la historia 

Por: Mateo Durango, Mateo Melo y Carlos Beltrán miembros del Consejo Editorial.

El episodio de Águilas Doradas fue registrado por medios de peso internacional como un auténtico bochorno y reavivó la polémica entorno al rol de árbitro imparcial que debería tener la federación y los límites a la censura por parte de los canales de televisión.

A pesar de que Águilas Doradas solicitó en repetidas ocasiones a la Dimayor que el partido frente a Boyacá Chicó fuera aplazado, el máximo rector del fútbol profesional colombiano desestimó las razones del equipo de Rionegro. De los 29 jugadores inscritos, 7 se encuentran lesionados y 15 de ellos están contagiados de COVID-19, junto con 4 miembros del cuerpo técnico. Sin embargo, y a pesar de lo delicado de la situación, la Dimayor obligó a jugar el partido el domingo 11 de abril, so pena de una fuerte sanción económica. 

Detrás de los escándalos de arbitraje, de las deficiencias presentadas por el VAR y las polémicas justificadas como “errores humanos”, lo sucedido ha sido la gota que derramó el vaso para muchos aficionados. Como reportaba La Silla Vacía ya en 2019, el beneficio económico traído por los derechos televisivos parece ser la “gallina de los huevos de oro” que motiva las actuaciones más polémicas de la Dimayor. Esta organización recibió una multa por corrupción y tuvo que pagar una indemnización millonaria al ex Director Técnico de la Tricolor, Carlos Queiroz, lo cual agravó la ya de por sí delicada situación pandémica.

Si bien la Dimayor asegura que los equipos se adhirieron a un reglamento presentado a inicios de la pandemia (basados en directrices emitidas por la FIFA), no puede uno engañarse al observar que las disposiciones carecen de profundidad, son poco previsibles y lo suficientemente ambiguas para ser usados por directivos (que ya han sido condenados por corrupción a raíz del escándalo de la reventa de boletas) centrados en intereses económicos, que comprometen la imparcialidad de Win Sports, de por sí uno de las canales televisivo más odiados de en el país.

Las reglas de la Dimayor  

Para hacer frente al Covid y reactivarse, la DIMAYOR implementó la realización de PCR a la plantilla de jugadores y cuerpo técnico cada 10 días. Posteriormente, ante un contagio masivo en el plantel del Deportes Tolima previo a un partido contra Atlético Nacional, la Dimayor implementó un reglamento especial, que exige jugar los partidos si se presentan mínimo 7 jugadores con PCR negativo y la imposibilidad de aplazar partidos frente a contagios masivos en un equipo. 

Sin embargo, resulta desconcertante que a pesar de la existencia de estas medidas que en el papel parecieran tener eficacia, se han presentado contagios masivos como este caso de Águilas Doradas, que deja en entredicho la competencia de la DIMAYOR como vigilante del efectivo cumplimiento. Lo anterior, da cuenta de que las medidas tomadas a inicios de la pandemia no han sido del todo efectivas y que a pesar del esfuerzo por mantener el promedio de contagio a la baja, las determinaciones del máximo rector del fútbol colombiano de obligar a jugar un partido en las condiciones ya mencionadas, atenta contra la vida y la salud de los miembros de los clubes. 

Estas decisiones cuestionan el aparente buen funcionamiento de las medidas de control y prevención del contagio, que a pesar de situaciones aisladas, ha funcionado de manera correcta según el informe presentado a inicios del torneo el cual arrojaba cifras alentadoras. Sin embargo, teniendo en cuenta que cada club debió contratar los servicios de laboratorio de manera particular, pues la licitación para pruebas de Covid 19 fue descartada por la Dimayor, los últimos acontecimientos han demostrado que el máximo rector no ha hecho el seguimiento necesario que permita conocer de manera oportuna y exacta la situación epidemiológica al interior de las instituciones.Tal es el caso del Deportivo Pereira y las pruebas que no llegaron de manera oportuna a la plataforma de la Dimayor , lo cual les permitió alinear jugadores sin las pruebas necesarias y que significaron un contagio múltiple.  

La polémica de la censura

Win Sports censuró y silenció la protesta de los jugadores, imposibilitando su comunicación con el exterior en un momento donde la pandemia y la cuarentena impide enviar mensajes de forma convencional desde una cancha. El contrato con la Dimayor es de transmisión, no de censura, y el rédito económico buscado no puede justificar una actitud totalitaria que desprecia las manifestaciones de los deportistas, que son el alma de su equipo.

En esta línea hablaba también Felix de Bedout desde su perfil en Twitter, cuestión que el equipo confirmó en la misma red social. La Corte Constitucional ha reconocido que el derecho a la información es plenamente aplicable a las transmisiones televisivas, porque satisfacen una necesidad general que la Constitución reconoce como derecho: difundir las ideas con libertad, recibiendo información veraz. 

El canal literalmente dejó de mostrar las pancartas con las que los jugadores exigían “Juego Limpio” y equidad de condiciones, lo que es injustificado e ilegal en Colombia. Esto podría acarrear sanciones por parte del órgano gubernamental que regula a los canales de televisión, la Comisión de Regulación de Comunicaciones.Las multas que esta podría imponer son de hasta quince mil salarios mínimos para personas jurídicas y dos mil salarios mínimos para personas naturales, así como la posibilidad de suspender la operación al público hasta por dos meses y cancelar la licencia con la que el operador funciona.

Adicionalmente, la actuación de Win Sports y sus periodistas deja claro su apoyo a la Dimayor, pues como aficionados, en los últimos días fue recurrente ver a diversos personajes miembros del canal, defendiendo el reglamento ligero y poco flexible que permite un partido 7 vs 11 ,y que en otras situaciones, no ha castigado con severidad el hecho de alinear jugadores con Covid y presentar pruebas de manera tardía.Es indignante que su investigación no tenga en cuenta las opiniones de los miembros de Águilas Doradas y que defiendan una medida arbitraria, inconsciente y que va en detrimento del fútbol y la vida. 

Los actores de la vergüenza

Tras la polémica desatada, es necesario hacer un llamado de atención a cada parte que se ha visto envuelta en esta penosa situación. Por un lado, la Dimayor debe revisar de nuevo el reglamento que emitió a inicios de la pandemia, tener en cuenta las situaciones que se vienen presentando y hacer las modificaciones necesarias para garantizar un espectáculo seguro, consciente y equitativo que aplique el sentido común y ponga en primer lugar la integridad de quienes hacen parte del espectáculo deportivo. Es necesario que las asambleas dejen de tratar asuntos repetitivos que parecen replicar decisiones erróneas de administraciones pasadas, y que por primera vez, se genere un cambio de raíz que implique modificar los vacíos que situaciones como el partido de Águilas Doradas deja ver.  

Por otra parte, Win Sports y sus periodistas deben asumir una posición imparcial, que informe de forma veraz y completa, pues censurar la protesta deja claro que favorecen intereses particulares. Asumir que Águilas Doradas debe ceñirse a un reglamento impreciso y que tiene la obligación de alinear jugadores Sub-20 es una falacia.  La vida va primero que cualquier evento deportivo y es imposible contar con jugadores Sub- 20 cuando la Federación Colombiana de Fútbol y la misma Dimayor no apoyaron los torneos juveniles a raíz de la pandemia. Esto hace imposible presentar en nómina jugadores en forma como para ascender al fútbol profesional. 

Finalmente, la actuación de Boyacá Chicó es más que cuestionable. El espíritu del deporte es el juego limpio y la lealtad con el rival. Se gana en franca lid. Un rival que se aproveche de la debilidad del otro es indigno y no se merece su victoria, traiciona los principios en los que se funda el fútbol.  Ellos estaban obligados a ganar para no descender, pero ahora su victoria es pírrica.  Puede que no desciendan, pero la mancha de deshonor e indignidad que rodea su triunfo es imborrable. Boyacá Chicó habría podido jugar también con 7 hombres, si le tenía miedo a las represalias económicas de una posible sanción. Podría haberse unido a la protesta. Sin embargo, ante la necesidad prefirieron obtener tres puntos sin ningún mérito, que eclipsa totalmente su victoria.

Con esto, la DIMAYOR afianza las dudas en torno a su figura. Win Sport se hunde aún más en su imagen de organización exclusivamente centrada en sus intereses económicos y el Boyacá Chicó deshonró su uniforme. En fin, fue el partido de la vergüenza.

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