Saltar al contenido

#SaveRalph, ¿y después qué?

Por: Sara Torres Benavides,  estudiante de cuarto semestre de economía en la Universidad de Los Andes.

El seis de abril, Humane Society International lanzó un video para una campaña en contra del testeo en animales para la producción de cosméticos. El video es una especie de documental con dibujos animados en la que un conejo llamado Raph lleva al espectador a un día de trabajo como conejo de laboratorio. Las imágenes crean una conexión emocional prácticamente instantánea con Ralph, contando los efectos que han generado en él, las pruebas que le hacen en el laboratorio: no puede ver por un ojo, uno de sus oídos tiene un zumbido permanente, su piel está irritada y le duele mucho respirar. Al final de su día de “trabajo”-como él lo describe- nos recuerda a los humanos que sin nosotros no podría trabajar y estaría libre en un campo, agradeciéndoles por consumir productos que testean en animales. 

El video se hizo viral unos días después. Me parece importante que un video en contra del testeo animal se haga viral y que todos lo estén compartiendo. Pero, al mismo tiempo, se me vienen a la mente más videos y campañas que se han hecho virales y, como cualquier otra tendencia, han desaparecido de nuestras redes en cuestión de días. Parece que por lo menos una vez al mes se hace viral un intento de explicar las tantas maneras en las que estamos explotando a la naturaleza y nos estamos acabando a nosotros mismos: las campañas sobre el Amazonas quemándose, la deforestación masiva en Brasil, el discurso de Greta Thunberg en una cumbre de la ONU, entre otros.

Ver el video y compartirlo es importante, es una de las mejores cosas que nos ha dado las redes sociales: compartir problemas que no tienen suficiente visibilidad. Sin embargo, el proceso la mayoría de las veces se detiene ahí. No me refiero al proceso de convertirse en la persona perfectamente ambientalista y animalista, considero que una persona así no existe. Me refiero al proceso de tomar acción por algo que te importa lo suficiente como para compartirlo con tus seguidores o tus amigos. La información que necesitamos para cambiar los productos y la forma en la que consumimos está a un click de nosotros. Pero, aunque existan los videos emotivos que nos hacen llorar y querer cambiar el mundo y exista la información que necesitamos para cambiar nuestros hábitos de consumo, esto no parece suficiente. Y es porque no lo es. Para una persona que ha crecido aprendiendo que el mundo funciona de una sola manera y que en este mundo, como lo describe Ralph, los humanos son muy superiores a los animales, es casi imposible que un video de tres minutos cambie lo que lleva aprendiendo desde el momento en que nació. 

Nuestra forma de vivir es algo que tenemos aprendido. De la misma manera que aprendimos a distinguir el azul del rojo, aprendimos a distinguir a los humanos del resto. Nuestro estilo de vida está fundado en la explotación de la naturaleza. Creo que no hay video ni campaña que pueda cambiar la forma en la que vive una persona. Si te llenas de información y descubres que las decisiones que creemos más simples están ligadas a la crueldad con la que tratamos a los animales y al medio ambiente, solo llegarás a una crisis existencial. Son muchos los cambios que me faltan por hacer, que siento que a todos nos faltan por hacer y que algunas grandes corporaciones no están ni cerca de intentar. Pero así como necesitamos estos cambios urgentemente, no siento que sean cambios que podamos presionar. 

Con un video como el de Humane Society International es más probable que empecemos a buscar excusas y que nos sintamos mal a que hagamos una lista de los productos cosméticos que consumimos y encontremos alternativas a un precio que podamos comprar de marcas que no experimentan en animales. Con base en leyes de oferta y demanda te sugeriría eso, ayuda a reducir la demanda por productos testeados en animales. Pero de pronto la otra semana sale un video sobre la deforestación masiva alrededor del mundo, se hace viral el hecho de que el 26% de la tierra se usa para la ganadería y el 33% de los cultivos se usan, no para alimentar a las personas, sino para alimentar al ganado. ¿Ahora qué hacemos? Crisis existencial. 

Primero tenemos una crisis y después nos informamos y así con todo. Tratar de incorporar valores e ideas que son contrarias a lo que crecimos aprendiendo es muy difícil, pero eso no significa que no lo podamos lograr. Fomentar la conversación alrededor del tema, sin miedo a las tensiones que pueda generar. Mirar un producto que consumes en tu día a día y pensar en todo lo que no sabes sobre él: desde su empaque, su distribución, su producción a su creación. Es un proceso que no tiene pasos, no tiene una lista y no tiene niveles que vas desbloqueando. Es un proceso en el que pierdo las ganas más de lo que me gusta admitir y que no suelo compartir por miedo a parecer desesperada y resentida. Pero es un proceso que si decidimos llevar a cabo, compartir la información que encontremos y las acciones que decidamos tomar, por lo menos estaremos juntos para la próxima crisis existencial por un video viral en Instagram.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: